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febrero 26, 2024 in Evangelios

Evangelio del 27 de febrero del 2024

Martes de la II semana de Cuaresma

Lectionary: 231

Primera lectura

Is 1, 10. 16-20
Oigan la palabra del Señor, príncipes de Sodoma;
escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra:
“Lávense y purifíquense;
aparten de mi vista sus malas acciones.
Dejen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien,
busquen la justicia, auxilien al oprimido,
defiendan los derechos del huérfano
y la causa de la viuda.

Vengan, pues, y discutamos, dice el Señor.
Aunque sus pecados sean rojos como la sangre,
quedarán blancos como la nieve.
Aunque sean encendidos como la púrpura,
vendrán a ser como blanca lana.
Si son ustedes dóciles y obedecen,
comerán los frutos de la tierra.
Pero si se obstinan en la rebeldía,
la espada los devorará”.

Salmo Responsorial

Salmo 49, 8-9. 16bc-17. 21 y 23
R. (23b) Muéstranos, Señor, el camino de la salvación.
No voy a reclamarte sacrificios, dice el Señor,
pues siempre están ante mí tus holocaustos.
Pero ya no aceptaré un becerro de tu casa,
ni cabritos de tus rebaños.
R. Muéstranos, Señor, el camino de la salvación.
¿Por qué citas mis preceptos
y hablas a toda hora de mi pacto,
tú que detestas la obediencia
y echas en saco roto mis mandatos?
R. Muéstranos, Señor, el camino de la salvación.
Tú haces esto, ¿y yo tengo que callarme?
¿Crees acaso que yo soy como tú?
No, yo te reprenderé y te echaré en cara tus pecados.
Quien las gracias me da, ése me honra
y yo salvaré al que cumple mi voluntad.
R. Muéstranos, Señor, el camino de la salvación.

Aclamación antes del Evangelio

Ez 18, 31
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Purifíquense de todas sus iniquidades;
renueven su corazón y su espíritu, dice el Señor.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio

Mt 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos:
“En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame ‘maestros’.

Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen ‘maestros’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‘padre’, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar ‘guías’, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.

Reflexión

En el relato del evangelio de Mateo 23:1-12, Jesús entrega una crítica mordaz a los escribas y fariseos, exponiendo la hipocresía que fermentaba bajo sus muestras externas de piedad. Este pasaje ofrece una invitación seria a reflexionar sobre los peligros del orgullo espiritual, las trampas del liderazgo religioso inauténtico y la verdadera naturaleza del servicio humilde en el Reino de Dios.

Jesús reconoce la autoridad otorgada a los escribas y fariseos como intérpretes de la ley. Sin embargo, Él llama enfáticamente su inconsistencia: “dicen una cosa y hacen otra”. Cargaban a otros con regulaciones estrictas que ellos mismos no estaban dispuestos a seguir. Su práctica religiosa se había convertido en un espectáculo, una forma de elevarse y obtener respeto social más que un camino hacia la devoción genuina a Dios.

Su hipocresía se manifestaba en su amor por los títulos, honoríficos y exhibiciones públicas de piedad, todos actos que reforzaban una jerarquía y creaban divisiones dentro de la misma comunidad llamada a estar unida. Jesús confronta esto directamente, recordando a Sus seguidores, “todos ustedes son hermanos”. Nos llama a rechazar las estructuras de poder y prestigio que a menudo se infiltran en los entornos religiosos.

Quizás lo más impactante son las palabras de Jesús: “No permitan que los llamen ‘guías’, porque su guía es solo Cristo”. Esto no es un rechazo al liderazgo sino un cambio fundamental en su naturaleza. La verdadera orientación espiritual no se trata de autopromoción o ejercer autoridad sobre otros. En cambio, es guiar humildemente a las personas hacia una relación más profunda con Cristo.

Esta cita de Mateo subraya la naturaleza insidiosa del orgullo espiritual. Cuando la práctica religiosa se vuelve autocomplaciente, pierde su poder transformador. Es un recordatorio para examinar nuestros propios corazones: ¿Buscamos nuestro valor en títulos o posiciones? ¿Nuestras exhibiciones públicas de piedad enmascaran un corazón menos devoto? ¿Priorizamos la apariencia externa de la fe sobre la transformación interna?

Jesús nos desafía a abrazar una manera diferente, un modelo contracultural: “El mayor de ustedes debe ser su servidor”. La verdadera grandeza en el Reino de Dios se encuentra en el servicio, la humildad, en lavar los pies de los demás. Es un llamado radical a renunciar a nuestro deseo de reconocimiento y estatus, abrazando el camino de Cristo, que vino no para ser servido, sino para servir.

Este pasaje sirve como un espejo. Nos obliga a considerar si hemos caído en las mismas trampas que los escribas y fariseos. Esforcémonos por cultivar una espiritualidad auténtica, donde nuestras vidas se alineen con nuestras palabras, y nuestros corazones desborden con humildad genuina y un profundo deseo de servir a los demás como Cristo nos sirvió.




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