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noviembre 13, 2023 in Evangelios

Lecturas del día 14 de noviembre de 2023

Primera lectura

Sab 2, 23–3, 9
Dios creó al hombre para que fuera inmortal,
lo hizo a imagen y semejanza de sí mismo;
mas, por envidia del diablo,
entró la muerte en el mundo,
y la experimentan quienes le pertenecen.En cambio, las almas de los justos están en las manos de Dios
y no los alcanzará ningún tormento.
Los insensatos pensaban que los justos habían muerto,
que su salida de este mundo era una desgracia
y su salida de entre nosotros, una completa destrucción.
Pero los justos están en paz.

La gente pensaba que sus sufrimientos eran un castigo,
pero ellos esperaban confiadamente la inmortalidad.
Después de breves sufrimientos
recibirán una abundante recompensa,
pues Dios los puso a prueba
y los halló dignos de sí.
Los probó como oro en el crisol
y los aceptó como un holocausto agradable.

En el día del juicio brillarán los justos
como chispas que se propagan en un cañaveral.
Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos,
y el Señor reinará eternamente sobre ellos.

Los que confían en el Señor comprenderán la verdad
y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado,
porque Dios ama a sus elegidos y cuida de ellos.

Salmo Responsorial

Salmo 33, 2-3. 16-17. 18-19
R. (2a) Bendigamos al Señor a todas horas.
Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo.
R. Bendigamos al Señor a todas horas.
Los ojos del Señor cuidan al justo
y a su clamor están atentos sus oídos.
Contra el malvado, en cambio, está el Señor,
para borrar de la tierra su recuerdo.
R. Bendigamos al Señor a todas horas.
Escucha el Señor al hombre justo
y lo libra de todas sus congojas.
El Señor no está lejos de sus fieles
y levanta a las almas abatidas.
R. Bendigamos al Señor a todas horas.

Aclamación antes del Evangelio

Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio

Lc 17, 7-10

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra enseguida y ponte a comer’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú?’ ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?

Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’ “.

Palabra de Dios, te alabamos Señor.

Reflexión

En Lucas 17:7-10, nos encontramos con una parábola de Jesús que ofrece profundas reflexiones sobre la humildad y la naturaleza del servicio. Este pasaje, que describe la relación entre un señor y su siervo, ofrece una visión valiosa sobre nuestras propias actitudes hacia el deber y la gratitud en el contexto contemporáneo.

La parábola comienza presentando la figura de un siervo cuyas responsabilidades incluyen labrar la tierra y cuidar los rebaños. Al regresar de sus labores, no se le invita a descansar, sino que se espera que continúe sirviendo. Esta imagen nos confronta con la idea del servicio incondicional y la entrega a los deberes asignados, un concepto que en el mundo moderno, donde se valora altamente la individualidad y el reconocimiento, puede resultar desafiante.

El diálogo entre el señor y su siervo nos muestra una realidad donde el servicio es una expectativa continua y no algo que deba ser recompensado o agradecido explícitamente. Este aspecto de la parábola nos invita a reflexionar sobre nuestras propias aspiraciones de reconocimiento y gratitud. ¿Buscamos recompensa y agradecimiento por nuestras acciones o nos dedicamos a nuestras responsabilidades con un espíritu de servicio desinteresado?

El mensaje final de Jesús, donde exhorta a considerarse meros siervos que han hecho lo que debían hacer, es una poderosa lección de humildad. A menudo buscamos validación y apreciación por nuestras acciones, esta enseñanza nos recuerda la importancia de realizar nuestras tareas sin esperar elogios.

En la actualidad, donde el éxito y aceptación personal son altamente valorados, la lección de Jesús puede parecer contra intuitiva. Sin embargo, ofrece un punto de vista refrescante sobre la autenticidad y la satisfacción que se encuentra en el cumplimiento desinteresado del deber. Hoy, donde el individualismo a menudo prevalece, esta parábola nos anima a adoptar una actitud de servicio y humildad, recordándonos que el verdadero valor de nuestras acciones no siempre necesita ser reconocido externamente.

Además, esta enseñanza puede aplicarse en diversos ámbitos de nuestra vida, desde el trabajo hasta las relaciones personales y la participación comunitaria. Nos motiva a actuar con un sentido de responsabilidad y compromiso, no porque busquemos recompensa o agradecimiento, sino porque es lo correcto y beneficioso para el conjunto de la comunidad.

Lucas nos empuja a mirar más allá de la búsqueda de elogio personal y a adoptar una actitud de servicio humilde. Nos invita a meditar sobre nuestras motivaciones y a reevaluar nuestra comprensión del éxito y el valor. Al incorporar estas lecciones en nuestra vida diaria, podemos cultivar una sociedad más compasiva y solidaria, donde el servicio desinteresado y la sencillez sean valores apreciados y practicados.




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