CRUCIFIJO DEL PERDÓN

LOS SACRAMENTALES

La Santa Madre Iglesia instituyó los sacramentales. Estos son signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los
sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida. (CIC 1667)

Los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella. (CIC 1670)

¿QUÉ ES EL CRUCIFIJO DEL PERDÓN?

El Crucifijo del Perdón es un poderoso sacramental católico aprobado por el Papa San Pío X en 1905 y enriquecido con numerosas indulgencias, que se obtienen al meditar en su imagen la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y de nuestra Madre la Virgen Dolorosa, ya que al unirlos a los padecimientos de Jesús y de María es cuando obtenemos las gracias prometidas.

DESCRIPCIÓN DEL CRUCIFIJO DEL PERDÓN

En la parte delantera, justo encima de la cabeza de Jesús, encontramos el testimonio de su realeza, el llamado “Titulus Crucis”.
Esta inscripción, “Iesus Nazarenus Rexiudæorum”, se refiere a la original que se conserva en la Basílica de la Santa Cruz en Jerusalén en Roma, recuperada según la tradición de Santa Helena en el Gólgota, quiere ser un testimonio de la realeza de Cristo. De hecho, aunque la Reliquia de la Santa Cruz no está completa, dos palabras siguen brillando, respetadas incluso por el paso del tiempo: “Nazarenus Rex”, “El Rey Nazareno”. Una clara profecía grabada en la madera para reiterar el hecho de que antes del reinado de Cristo todos los demás desaparecen.

En la parte posterior de la Cruz en medio de los 2 brazos laterales, encontramos la imagen de un Sagrado Corazón y dos inscripciones, la primera en la porción horizontal, es la oración de perdón que le da a este Crucifijo su nombre: “Padre, perdónalos”. (Lc 23,34). Debajo y al pie de la Cruz también en la parte posterior, se encuentra como figura de Nuestra Señora el anagrama de María, ocupando los pies de la Cruz, el cual fue el lugar que ocupó María durante la crucifixión de Jesús.

En la parte posterior del Crucifijo, en el centro, encontramos una brillante imagen del Sagrado Corazón de Jesús, rodeado de dos inscripciones que recuerdan la infinita misericordia del Salvador hacia los pecadores. Al pronunciar esta frase, Jesús le pide al Padre que perdone a los que le crucificaron, por esto no es casualidad que este Crucifijo se le llame el “Crucifijo del Perdón”.

La segunda inscripción, por otro lado, es una oración de amor exclamada por Jesús contra la ingratitud de los hombres, como lo demuestran las visiones de Santa Margarita María de Alacoque, cuando, el 15 de junio de 1675, mientras estaba absorta en oración ante el Santísimo Sacramento, Jesús se le apareció mostrándole su Corazón y diciéndole:
He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres.

Continuando con la descripción del Crucifijo del Perdón, vemos que en la parte posterior, pero en la parte inferior al pie de los pies de Jesús, hay una letra “M” a la que se superpone una letra “A”, el que se corresponde al anagrama mariano más extendido y conocido en el campo del arte sacro, de hecho, a menudo lo encontramos en las vestimentas de los sacerdotes.

Tiene un doble significado: por un lado, las dos letras representan la expresión latina “Auspicio María”, que traducido literalmente significa “bajo la protección de María”, y por otro, son una referencia implícita al saludo que dirigió el Arcángel San Gabriel a Nuestra Señora cuando anunció que se convertiría en la Madre del Salvador: “Ave María”.

Justo encima de este anagrama, vemos que se encuentra coronado por una estrella que representa a “María Estrella de la mañana”, uno de los atributos con que recurrimos a Nuestra Señora en el contexto de las letanías Lauretanas del Santo Rosario.

Existe una versión del Crucifijo del Perdón de la que penden a ambos lados la Medalla Milagrosa y la Medalla de San Benito, aunque lo más común es encontrar la versión más simple en la cual las medallas son suprimidas. Por esta razón en los Rosarios de Combate (utilizadas en la Primera y Segunda Guerra Mundiales) hay sendas medallas que aparecen añadidas de forma aislada al Crucifijo.

EL ORIGEN DE LA CRUZ DEL PERDÓN

Este Crucifijo del Perdón fue introducido en el Congreso Mariano en Roma en 1904, con la ayuda del Cardenal Coullié, Arzobispo de Lyon, Francia, obteniendo la aprobación general. El proyecto de la unión alrededor del Crucifijo del Perdón fue presentado a Su Santidad, San Pío X, quien declaró que quien lleva o besa la Cruz del Perdón recibe una indulgencia de perdón para sí mismo y para las almas del Purgatorio.

Durante la Primera Guerra Mundial, el ejército norteamericano distribuyó entre sus soldados multitud de Rosarios, conocidos por ese motivo como “Rosarios de Combate”, y que habían sido elaborados en 1916. Muchos de los combatientes atribuyeron la salvación de sus vidas al hecho de llevar consigo dicho Rosario, que también fue portado por combatientes de la Segunda Guerra Mundial. De este Rosario de Combate americano colgaba el denominado Crucifijo del Perdón.

INDULGENCIAS AL CRUCIFIJO DEL PERDÓN

Para obtener indulgencias mediante el uso piadoso de un objeto de piedad (crucifijo, cruz, corona, medalla (…) es necesario, como se especifica en la Regla 15 del Manual de Indulgencias, que el mismo objeto de piedad sea convenientemente bendecido por un sacerdote con la señal de la cruz.

Indulgencias concedidas por Su Santidad San Pío X para la piadosa unión al Crucifijo del Perdón. El objetivo del cual es el obtener el perdón de Dios para el prójimo.

1. Cualquiera que lleve en su persona el Crucifijo del Perdón, ganará 300 días de indulgencia cada día. (Recordemos que ahora
las indulgencias ya no son por días ni por años han quedado en parcial o plenarias).

2. Cada vez que se bese con devoción este Crucifijo, obtendrá 100 días de indulgencia.

3. Cualquiera que diga las siguientes invocaciones ante el Crucifijo, puede ganar cada vez una indulgencia de 7 años y 7 cuarentenas:

  • Padrenuestro que estás en el Cielo
  • Perdona nuestras ofensas como también perdonamos a los que nos ofenden.
  • Ruego a la Bienaventurada Virgen María, que pida al Señor, nuestro Dios por mí.

4. Cualquiera que sea habitualmente devoto de este Crucifijo y cumpla las condiciones necesarias de los Sacramentos de Confesión y Comunión, puede ganar una indulgencia plenaria en las siguientes festividades:

  • Festividad de las 5 llagas de Nuestro Señor Jesucristo (aunque esta fiesta no se celebra en toda la Iglesia, el Oficio y la Misa están considerados en el apéndice del Breviario y el Misal)
  • Festividad del descubrimiento de la Santa Cruz (14 de septiembre)
  • Festividad de la Santa Cruz (3 de mayo)
  • Festividad de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre).
  • Festividad de los siete dolores de la Santa Virgen María (15 de septiembre

El 14 de noviembre de 1905, su Santidad San Pío X concedió que las indulgencias obtenidas por medio del Crucifijo del Perdón, fuesen también aplicables a las almas del Purgatorio.

CRUCIFIJO DEL PERDÓN FRANCÉS

Junto a ese Crucifijo que pendía de los Rosarios de Combate americanos, existe también un Crucifijo del Perdón francés, cuyo
modelo inspira al Crucifijo de Lourdes. En la parte frontal aparecen en relieve el Espíritu Santo, los Sagrados Corazones de
Jesús y de María y la imagen de la Santísima Virgen a los pies de Nuestro Señor Jesucristo. En su reverso, aparecen las palabras: “Cruz, perdón, confianza y misericordia”.

Los franceses han querido incorporar este Crucifijo del Perdón a Rosarios inspirados en aquellos primeros Rosarios de Combate americanos, creando de este modo un arma de combate espiritual que goza de las mismas indulgencias ya mencionadas.

IMPORTANTE:

Cualquiera que al momento de su muerte, fortificado con los Sacramentos de la Iglesia, contrito de corazón, o en la suposición de no poder recibir los últimos sacramentos, besando este Crucifijo y pidiéndole perdón a Dios por sus pecados y los de sus semejantes, puede ganar una INDULGENCIA PLENARIA.

Fuente: Ministri Dei

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