-Vino a reforzar la parroquia el P. Manuel López Varona, quien se dedicó a atender pastoralmente Barrio Pinto.  Un año después, se integró al equipo sacerdotal el P. Juan Manuel Artabe.

Durante todo el mes de enero de 1969 con la ayuda de unas religiosas de El Pilar de Escazú y un grupo de Damas Vicentinas y unos 20 jóvenes bachilleres y universitarios se hizo un censo completo del territorio que formaría la nueva parroquia, dirigido por el P. Luis Martínez.  Este censo ayudó a tener un mayor conocimiento de las necesidades de esta parroquia.  Por ejemplo, sirvió para demostrar la necesidad de una escuela en cada uno de los barrios más pobres y con la ayuda de la parroquia cada uno de estos barrios construyó su propia escuela pública.  Así surgieron las Escuelas de Granadilla Norte, Cedros, Santa Marta, Barrio Pinto y Monterrey-Vargas Araya y en cada uno de estas escuelas funciona un comedor escolar.  Junto con las escuelas se hicieron los Centros Comunales en Vargas Araya, Cedros, Barrio González Flores.  Y se construyó el Colegio de Cedros.

Para ese año un grupo de señoras dirigido por la Srita. Daniela Martínez Díez tomó un curso de costura dirigido por el INA y luego se comprometieron a repetir esas mismas clases gratuitamente en un salón que quedaba detrás de la iglesia de Cedros.  Para incentivar a las señoras pobres se les daba una ayuda de Cáritas y los retazos de tela que obsequiaban algunos almacenes y fábricas.  Con ese método se lograron graduar más de 600 mujeres en doce años.  Voluntariamente muchas de ellas confeccionaban prendas que luego vendían y aportaban en dinero suficiente para pagar el sueldo de un albañil y de un peón y comprar los materiales de la semana.  Esos mismos cursos los fueron danto en Vargas Araya, Lourdes, Santa Marta, Granadilla Norte y en otros barrios.