-Miércoles santo a las 9 de la mañana comenzó a arder la ermita, toda construida en madera y zinc.  En pocos minutos fue devorada completamente; sólo se salvaron las dos torres laterales que eran de cemento.  La noche de ese mismo día se tuvo una reunión en casa de don Jorge León Castro para organizar la reconstrucción del templo; allí mismo se recogieron quince mil colones y se formó un comité de doce miembros:

  • Presidente: don Antonio Castro Herrera
  • Vicepresidente: don Juan de Dios Pérez Coto
  • Secretario: don José Alpízar Gatgens.
  • Tesorero: don Rafael Díaz Fonseca
  • Constructor: don Manuel Sánchez Sánchez

Después de un año el Comité se desintegró pero la iglesia no estaba terminada.  Y desde ese momento fue el señor Andrés Osorio Rubiano quien junto con su esposa, doña Sarita Encinares, ambos colombianos, se encargaron de buscar el dinero para pagar las planillas de los trabajadores. Los dos esposos salieron fiadores de cuantos préstamos se hicieron e, incluso, vendieron algunas propiedades que tenían en Barrio Pinto para poder acabar las obras de la iglesia.

Para la construcción de la iglesia, Mons. Víctor Arrieta Quesada, párroco de San Pedro, parroquia a la que pertenecía Lourdes, trajo los planos de la Iglesia del Espíritu Santo que se acababa de construir en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid (España) y los adaptó el Ing. Struck.  Gran esfuerzo hizo la comunidad para levantar nuevamente su templo.  Y en agradecimiento a don Andrés y doña Sarita la comunidad de Lourdes les dedicó una placa en el pórtico de la iglesia.  A quien donaba cien colones se le ponía una placa en alguna de las columnas de la iglesia, placas que aún se conservan.