{"id":42452,"date":"2026-09-09T22:30:14","date_gmt":"2026-09-10T04:30:14","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/?p=42452"},"modified":"2026-09-09T22:30:14","modified_gmt":"2026-09-10T04:30:14","slug":"19-de-setiembre-del-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/2026\/09\/09\/19-de-setiembre-del-2026\/","title":{"rendered":"19 de setiembre del 2026"},"content":{"rendered":"<h2>Primera lectura<\/h2>\n<h3>Lectura de la primera carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Corintios 15, 35-37. 42-49<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hermanos:<br \/>\nAlguno preguntar\u00e1: \u00ab \u00bfY c\u00f3mo resucitan los muertos? \u00bfCon qu\u00e9 cuerpo vendr\u00e1n?\u00bb Insensato, lo que t\u00fa siembras no recibe vida si (antes) no muere. Y al sembrar, no siembras el cuerpo que llegar\u00e1 a ser, sino un simple grano, de trigo, por ejemplo, o de cualquier otra planta.<br \/>\nLo mismo es la resurrecci\u00f3n de los muertos: se siembra un cuerpo corruptible, resucita incorruptible; se siembra un cuerpo sin gloria, resucita glorioso; se siembra un cuerpo d\u00e9bil, resucita lleno de fortaleza; se siembra un cuerpo animal, resucita espiritual. Si hay un cuerpo animal, lo hay tambi\u00e9n espiritual.<br \/>\nEfectivamente, as\u00ed est\u00e1 escrito: el primer hombre, Ad\u00e1n, se convirti\u00f3 en viviente. El \u00faltimo Ad\u00e1n, un esp\u00edritu vivificante. Pero no fue primero lo espiritual, sino primero lo material. y despu\u00e9s lo espiritual. El primer hombre, que proviene de la tierra, es terrenal; el segundo hombre es del cielo. Como el hombre terrenal, as\u00ed son los de la tierra; como el celestial, as\u00ed son los del cielo. Y lo mismo que hemos llevado la imagen del hombre terrenal, llevaremos tambi\u00e9n la imagen del celestial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Salmo de hoy<\/h2>\n<h3>Salmo 55, 10. 11-12. 13-14 R\/. Caminar\u00e9 en presencia de Dios a la luz de la vida<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco,<br \/>\ny as\u00ed sabr\u00e9 que eres mi Dios. R\/.<\/p>\n<p>En Dios, cuya promesa alabo,<br \/>\nen el Se\u00f1or, cuya promesa alabo,<br \/>\nen Dios conf\u00edo y no temo;<br \/>\n\u00bfqu\u00e9 podr\u00e1 hacerme un hombre? R\/.<\/p>\n<p>Te debo, Dios m\u00edo, los votos que hice,<br \/>\nlos cumplir\u00e9 con acci\u00f3n de gracias;<br \/>\nporque libraste mi alma de la muerte, mis pies de la ca\u00edda;<br \/>\npara que camine en presencia de Dios a la luz de la vida. R\/.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Evangelio del d\u00eda<\/h2>\n<h3>Lectura del santo evangelio seg\u00fan san Lucas 8, 4-15<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquel tiempo, habi\u00e9ndose reunido una gran muchedumbre y gente que sal\u00eda de toda la ciudad, dijo Jes\u00fas en par\u00e1bola:<br \/>\n\u00abSali\u00f3 el sembrador a sembrar su semilla.<br \/>\nAl sembrarla, algo cay\u00f3 al borde del camino, lo pisaron, y los p\u00e1jaros del cielo se lo comieron.<br \/>\nOtra parte cay\u00f3 en terreno pedregoso, y, despu\u00e9s de brotar, se sec\u00f3 por falta de humedad.<br \/>\nOtra parte cay\u00f3 entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron.<br \/>\nY otra parte cay\u00f3 en tierra buena, y, despu\u00e9s de brotar, dio fruto al ciento por uno\u00bb.<br \/>\nDicho esto, exclam\u00f3:<br \/>\n\u00abEl que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga\u00bb.<br \/>\nEntonces le preguntaron los disc\u00edpulos qu\u00e9 significaba esa par\u00e1bola.<br \/>\n\u00c9l dijo:<br \/>\n\u00abA vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los dem\u00e1s, en par\u00e1bolas, \u201cpara que viendo no vean y oyendo no entiendan\u201d.<br \/>\nEl sentido de la par\u00e1bola es este: la semilla es la palabra de Dios.<br \/>\nLos del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.<br \/>\nLos del terreno pedregoso son los que, al o\u00edr, reciben la palabra con alegr\u00eda, pero no tienen ra\u00edz; son los que por alg\u00fan tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.<br \/>\nLo que cay\u00f3 entre abrojos son los que han o\u00eddo, pero, dej\u00e1ndose llevar por los afanes, riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro.<br \/>\nLo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un coraz\u00f3n noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia\u00bb.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\"><strong>Reflexi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">En el Evangelio seg\u00fan san Lucas, cap\u00edtulo 8, vers\u00edculos 4 al 15, Jes\u00fas cuenta la par\u00e1bola del sembrador. La semilla cae en distintos terrenos: el camino, las piedras, los abrojos y la tierra buena. Despu\u00e9s explica que la semilla es la palabra de Dios y que los terrenos representan distintas maneras de recibirla. La pregunta que nos deja es directa: \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 pasando con la Palabra que escuchamos?<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Podemos asistir a misa, leer el Evangelio y compartir mensajes religiosos, mientras seguimos evitando aquello que Dios nos pide cambiar. Escuchamos sobre el perd\u00f3n, pero alimentamos el rencor; sobre la justicia, pero justificamos nuestras ventajas; sobre la caridad, pero pasamos de largo ante una necesidad. Cuando esto ocurre, debemos revisar con sinceridad cu\u00e1nto dejamos entrar el Evangelio en nuestras decisiones.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">La semilla del camino queda expuesta y es arrebatada. Jes\u00fas advierte que el diablo busca quitar la Palabra del coraz\u00f3n para impedir la fe. Por eso necesitamos cuidar lo que escuchamos, darle tiempo y volver sobre ello. Una lectura apresurada, olvidada apenas termina, dif\u00edcilmente llegar\u00e1 a orientar nuestra vida.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">El terreno pedregoso representa una fe que comienza con entusiasmo, pero carece de ra\u00edces. Hay personas que se comprometen mientras todo resulta agradable; cuando llegan el cansancio, las diferencias o las dificultades, abandonan. Tambi\u00e9n nosotros podemos caer en eso. La perseverancia se aprende manteniendo la oraci\u00f3n y el bien que debemos hacer, incluso cuando ya no sentimos el entusiasmo del comienzo.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Los abrojos crecen junto a la semilla y terminan ahog\u00e1ndola. Jes\u00fas menciona las preocupaciones, las riquezas y los placeres. Aqu\u00ed podemos reconocer una vida tan ocupada que Dios siempre queda para despu\u00e9s. Las responsabilidades son reales, pero necesitamos revisar qu\u00e9 lugar damos al dinero, al entretenimiento y al deseo de tener m\u00e1s. A veces decimos que no tenemos tiempo, aunque seguimos dedicando horas a lo que elegimos como prioridad.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, en su numeral 2707, invita a meditar regularmente y relaciona la falta de esta pr\u00e1ctica con los primeros terrenos de la par\u00e1bola. Dedicar tiempo a la Palabra nos ayuda a reconocer lo que el Se\u00f1or pide y a responder con mayor fidelidad. (Catecismo, 2707)<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">La tierra buena recibe la Palabra, la guarda y da fruto con perseverancia. Ese fruto puede verse en una persona que aprende a escuchar, cumple sus compromisos, corrige una injusticia o acompa\u00f1a con paciencia a quien sufre. Son cambios concretos que maduran con la gracia de Dios y nuestra respuesta diaria.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Estos terrenos tambi\u00e9n pueden describir distintos momentos de nuestra propia vida. Reconocer nuestras piedras y nuestros abrojos permite empezar a trabajar en ellos. Hoy podemos escoger una ense\u00f1anza de este Evangelio, llevarla a la oraci\u00f3n y asumir un compromiso concreto. Pidamos al Se\u00f1or un coraz\u00f3n dispuesto a escuchar y la constancia necesaria para que su Palabra d\u00e9 fruto en nosotros.<\/p>\n<p>Que Dios les bendiga y les proteja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primera lectura Lectura de la primera carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Corintios 15, 35-37. 42-49 &nbsp; Hermanos: Alguno preguntar\u00e1: \u00ab \u00bfY c\u00f3mo resucitan los muertos? \u00bfCon qu\u00e9 cuerpo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":42196,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"give_campaign_id":0,"footnotes":""},"categories":[69],"tags":[],"class_list":["post-42452","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangeliodiario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42452","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42452"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42452\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":42461,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42452\/revisions\/42461"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42196"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42452"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42452"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42452"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}