{"id":42433,"date":"2026-09-08T06:15:34","date_gmt":"2026-09-08T12:15:34","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/?p=42433"},"modified":"2026-09-08T06:15:34","modified_gmt":"2026-09-08T12:15:34","slug":"13-de-setiembre-del-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/2026\/09\/08\/13-de-setiembre-del-2026\/","title":{"rendered":"13 de setiembre del 2026"},"content":{"rendered":"<h2>Primera lectura<\/h2>\n<h3>Lectura del libro del Eclesi\u00e1stico 27, 30 \u2013 28, 7<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Rencor e ira tambi\u00e9n son detestables,<br \/>\nel pecador los posee.<br \/>\nEl vengativo sufrir\u00e1 la venganza del Se\u00f1or,<br \/>\nque llevar\u00e1 cuenta exacta de sus pecados.<br \/>\nPerdona la ofensa a tu pr\u00f3jimo<br \/>\ny, cuando reces, tus pecados te ser\u00e1n perdonados.<br \/>\nSi un ser humano alimenta la ira contra otro,<br \/>\n\u00bfc\u00f3mo puede esperar la curaci\u00f3n del Se\u00f1or?<br \/>\nSi no se compadece de su semejante,<br \/>\n\u00bfc\u00f3mo pide perd\u00f3n por sus propios pecados?<br \/>\nSi \u00e9l, simple mortal, guarda rencor,<br \/>\n\u00bfqui\u00e9n perdonar\u00e1 sus pecados?<br \/>\nPiensa en tu final y deja de odiar,<br \/>\nacu\u00e9rdate de la corrupci\u00f3n y de la muerte<br \/>\ny s\u00e9 fiel a los mandamientos.<br \/>\nAcu\u00e9rdate de los mandamientos<br \/>\ny no guardes rencor a tu pr\u00f3jimo;<br \/>\nacu\u00e9rdate de la alianza del Alt\u00edsimo<br \/>\ny pasa por alto la ofensa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Salmo<\/h2>\n<h3>Salmo 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12 R\/. El Se\u00f1or es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bendice, alma m\u00eda, al Se\u00f1or,<br \/>\ny todo mi ser a su santo nombre.<br \/>\nBendice, alma m\u00eda, al Se\u00f1or,<br \/>\ny no olvides sus beneficios. R\/.<\/p>\n<p>\u00c9l perdona todas tus culpas<br \/>\ny cura todas tus enfermedades;<br \/>\n\u00e9l rescata tu vida de la fosa,<br \/>\ny te colma de gracia y de ternura. R\/.<\/p>\n<p>No est\u00e1 siempre acusando<br \/>\nni guarda rencor perpetuo;<br \/>\nno nos trata como merecen nuestros pecados<br \/>\nni nos paga seg\u00fan nuestras culpa. R\/.<\/p>\n<p>Como se levanta el cielo sobre la tierra,<br \/>\nse levanta su bondad sobre los que lo temen;<br \/>\ncomo dista el oriente del ocaso,<br \/>\nas\u00ed aleja de nosotros nuestros delitos. R\/.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Segunda lectura<\/h2>\n<h3>Lectura de la carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Romanos 14, 7-9<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hermanos:<br \/>\nNinguno de nosotros vive para s\u00ed mismo y ninguno muere para s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Si vivimos, vivimos para el Se\u00f1or; si morimos, morimos para el Se\u00f1or; as\u00ed que, ya vivamos ya muramos, somos del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Pues para esto muri\u00f3 y resucit\u00f3 Cristo: para ser Se\u00f1or de muertos y vivos.<\/p>\n<div class=\"row pred_video cinto-whats\">\n<div class=\"col-xs-12 col-md-4 col-lg-3\">\n<p class=\"text-center suscripcion margin-15\">\n<\/div>\n<\/div>\n<h2>Evangelio del d\u00eda<\/h2>\n<h3>Lectura del santo evangelio seg\u00fan san Mateo 18, 21-35<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquel tiempo, acerc\u00e1ndose Pedro a Jes\u00fas le pregunt\u00f3:<br \/>\n\u00abSe\u00f1or, si mi hermano me ofende, \u00bfcu\u00e1ntas veces tengo que perdonarlo? \u00bfHasta siete veces?\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le contesta:<br \/>\n\u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que deb\u00eda diez mil talentos. Como no ten\u00eda con qu\u00e9 pagar, el se\u00f1or mand\u00f3 que lo vendieran a \u00e9l con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara as\u00ed. El criado, arroj\u00e1ndose a sus pies, le suplicaba diciendo:<br \/>\n\u201cTen paciencia conmigo y te lo pagar\u00e9 todo\u201d.<\/p>\n<p>Se compadeci\u00f3 el se\u00f1or de aquel criado y lo dej\u00f3 marchar, perdon\u00e1ndole la deuda.<\/p>\n<p>Pero al salir, el criado aquel encontr\u00f3 a uno de sus compa\u00f1eros que le deb\u00eda cien denarios y, agarr\u00e1ndolo, lo estrangulaba diciendo:<br \/>\n\u201cP\u00e1game lo que me debes\u201d.<\/p>\n<p>El compa\u00f1ero, arroj\u00e1ndose a sus pies, le rogaba diciendo:<br \/>\n\u201cTen paciencia conmigo y te lo pagar\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>Pero \u00e9l se neg\u00f3 y fue y lo meti\u00f3 en la c\u00e1rcel hasta que pagara lo que deb\u00eda.<\/p>\n<p>Sus compa\u00f1eros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su se\u00f1or todo lo sucedido.<\/p>\n<p>Entonces el se\u00f1or lo llam\u00f3 y le dijo:<br \/>\n\u201c\u00a1Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdon\u00e9 porque me lo rogaste \u00bfno deb\u00edas tener t\u00fa tambi\u00e9n compasi\u00f3n de un compa\u00f1ero, como yo tuve compasi\u00f3n de ti?\u201d.<\/p>\n<p>Y el se\u00f1or, indignado, lo entreg\u00f3 a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.<\/p>\n<p>Lo mismo har\u00e1 con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de coraz\u00f3n a su hermano\u00bb.<\/p>\n<h3 class=\"isSelectedEnd\"><strong>Reflexi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p class=\"isSelectedEnd\">En el Evangelio seg\u00fan san Mateo, cap\u00edtulo 18, vers\u00edculos 21 al 35, Pedro pregunta a Jes\u00fas cu\u00e1ntas veces debe perdonar a su hermano. Cree que siete veces podr\u00edan ser suficientes, pero el Se\u00f1or responde: \u00abHasta setenta veces siete\u00bb. Despu\u00e9s cuenta la par\u00e1bola de un criado al que le perdonan una deuda enorme y que, al salir, trata con crueldad a un compa\u00f1ero que le debe una cantidad mucho menor.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Pedro busca un l\u00edmite. Nosotros tambi\u00e9n solemos llevar la cuenta: cu\u00e1ntas veces hemos cedido, cu\u00e1ntas disculpas aceptamos y cu\u00e1nto nos han fallado. Jes\u00fas nos llama a dejar de calcular cu\u00e1ndo tendremos permiso para vengarnos. El perd\u00f3n debe formar parte de nuestra manera de vivir, aunque nos cueste y necesitemos pedir ayuda para dar ese paso.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">La conducta del criado resulta escandalosa. Acaba de recibir una oportunidad que jam\u00e1s habr\u00eda conseguido por sus propios medios. Su se\u00f1or le perdona una deuda imposible de pagar. Sin embargo, encuentra a su compa\u00f1ero y lo agarra por el cuello. Escucha la misma s\u00faplica que \u00e9l hab\u00eda pronunciado: \u00abTen paciencia conmigo\u00bb. Conoce esas palabras, conoce la angustia de deber y no poder responder. Aun as\u00ed, se niega a tener compasi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Podemos reconocer algo de nosotros en esa escena. Pedimos a Dios que comprenda nuestras debilidades, que nos permita comenzar de nuevo y que tenga paciencia con nuestras reca\u00eddas. Despu\u00e9s, ante la falta de otra persona, decidimos que ya no merece ninguna oportunidad. <strong>Queremos que nuestras faltas tengan perd\u00f3n, pero que las ajenas tengan castigo.<\/strong> Esa contradicci\u00f3n tambi\u00e9n necesita entrar en nuestro examen de conciencia.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">A veces la dureza se mantiene durante a\u00f1os en una familia. Una equivocaci\u00f3n se recuerda en cada discusi\u00f3n, una disculpa nunca se considera suficiente y cualquier intento de cambiar recibe la misma respuesta: \u00abUsted siempre ha sido as\u00ed\u00bb. El pasado termina utiliz\u00e1ndose para humillar. Tambi\u00e9n ocurre en las comunidades cuando alguien queda se\u00f1alado para siempre y los dem\u00e1s se sienten autorizados a tratarlo con desprecio.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, en su numeral 2843, recuerda que no depende simplemente de nuestra voluntad dejar de sentir una ofensa u olvidarla. Necesitamos abrir el coraz\u00f3n al Esp\u00edritu Santo para que transforme nuestra manera de vivir ese dolor. Seguir sintiendo tristeza no significa que todo esfuerzo por perdonar haya sido in\u00fatil.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Perdonar de coraz\u00f3n exige sinceridad, y puede necesitar tiempo. Podemos comenzar por renunciar a una humillaci\u00f3n, dejar de desear una desgracia o pedir a Dios el bien de quien nos hiri\u00f3. Eso permite mantener l\u00edmites, buscar protecci\u00f3n y exigir reparaci\u00f3n cuando corresponde. La confianza da\u00f1ada necesita hechos para reconstruirse; nadie deber\u00eda usar esta par\u00e1bola para exigirle a una v\u00edctima que siga expuesta al maltrato.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">El final del relato es severo. Jes\u00fas advierte que negarnos deliberadamente a perdonar tiene consecuencias en nuestra relaci\u00f3n con Dios. La misericordia recibida nos compromete. Al rezar el padrenuestro, pedimos perd\u00f3n y afirmamos que tambi\u00e9n perdonamos. Conviene detenernos en esas palabras y reconocer si hay alguien a quien seguimos castigando con nuestro trato.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Hoy podemos revisar una relaci\u00f3n concreta, sin exigirnos resolver toda su historia de una vez. Tal vez el primer paso sea dejar de repetir una ofensa antigua o reconocer que tambi\u00e9n nosotros hemos causado da\u00f1o y necesitamos pedir perd\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Pidamos al Se\u00f1or que nos ayude a recordar la paciencia que ha tenido con nosotros. Que esa gratitud nos haga m\u00e1s compasivos, capaces de corregir sin crueldad y de perdonar sin convertir el dolor en venganza.<\/p>\n<p>Que Dios les bendiga y les proteja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primera lectura Lectura del libro del Eclesi\u00e1stico 27, 30 \u2013 28, 7 &nbsp; Rencor e ira tambi\u00e9n son detestables, el pecador los posee. 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