{"id":42425,"date":"2026-09-08T05:06:09","date_gmt":"2026-09-08T11:06:09","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/?p=42425"},"modified":"2026-09-08T05:10:58","modified_gmt":"2026-09-08T11:10:58","slug":"11-de-setiembre-del-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/2026\/09\/08\/11-de-setiembre-del-2026\/","title":{"rendered":"11 de setiembre del 2026"},"content":{"rendered":"<h2>Primera lectura<\/h2>\n<h3>Lectura de la primera carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Corintios 9, 16-19. 22b-27<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hermanos:<\/p>\n<p>El hecho de predicar no es para m\u00ed motivo de orgullo.<\/p>\n<p>No tengo m\u00e1s remedio y, \u00a1ay de m\u00ed si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo ser\u00eda mi paga.<\/p>\n<p>Pero, si lo hago a pesar m\u00edo, es que me han encargado este oficio.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfcu\u00e1l es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunci\u00e1ndolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicaci\u00f3n del Evangelio.<\/p>\n<p>Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los m\u00e1s posibles.<\/p>\n<p>Me he hecho todo para todos, para ganar, sea como sea, a algunos.<\/p>\n<p>Y todo lo hago por causa del Evangelio, para participar yo tambi\u00e9n de sus bienes.<\/p>\n<p>\u00bfNo sab\u00e9is que en el estadio todos los corredores cubren la carrera, aunque uno solo se lleva el premio? Pues corred as\u00ed: para ganar.<\/p>\n<p>Pero un atleta se impone toda clase de privaciones; ellos para ganar una corona que se marchita; nosotros, en cambio, una que no se marchita.<\/p>\n<p>Por eso corro yo, pero no al azar; lucho, pero no contra el aire; sino que golpeo mi cuerpo y lo someto, no sea que, habiendo predicado a otros, quede yo descalificado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Salmo de hoy<\/h2>\n<h3>Salmo 83, 3. 4. 5-6. 12 R\/. \u00a1Qu\u00e9 deseables son tus moradas, Se\u00f1or del universo!<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00ed alma se consume y anhela<br \/>\nlos atrios del Se\u00f1or,<br \/>\nmi coraz\u00f3n y mi carne<br \/>\nretozan por el Dios vivo. R\/.<\/p>\n<p>Hasta el gorri\u00f3n ha encontrado una casa;<br \/>\nla golondrina, un nido<br \/>\ndonde colocar sus polluelos:<br \/>\ntus altares, Se\u00f1or del universo,<br \/>\nRey m\u00edo y Dios m\u00edo. R\/.<\/p>\n<p>Dichosos los que viven en tu casa,<br \/>\nalab\u00e1ndote siempre.<br \/>\nDichosos los que encuentran en ti su fuerza<br \/>\ny tiene tus caminos en su coraz\u00f3n. R\/.<\/p>\n<p>Porque el Se\u00f1or Dios es sol y escudo,<br \/>\nel Se\u00f1or da la gracia y la gloria;<br \/>\ny no niega sus bienes<br \/>\na los de conducta intachable. R\/.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Evangelio del d\u00eda<\/h2>\n<h3>Lectura del santo evangelio seg\u00fan san Lucas 6, 39-42<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquel tiempo, dijo Jes\u00fas a los disc\u00edpulos una par\u00e1bola:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfAcaso puede un ciego guiar a otro ciego? \u00bfNo caer\u00e1n los dos en el hoyo?<\/p>\n<p>No est\u00e1 el disc\u00edpulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, ser\u00e1 como su maestro.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? \u00bfC\u00f3mo puedes decirle a tu hermano: \u201cHermano, d\u00e9jame que te saque la mota del ojo\u201d, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? \u00a1Hip\u00f3crita! S\u00e1cate primero la viga de tu ojo, y entonces ver\u00e1s claro para sacar la mota del ojo de tu hermano\u00bb.<\/p>\n<h3 class=\"isSelectedEnd\"><strong>Reflexi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p class=\"isSelectedEnd\">En el Evangelio seg\u00fan san Lucas, cap\u00edtulo 6, vers\u00edculos 39 al 42, Jes\u00fas pregunta si un ciego puede guiar a otro y recuerda que el disc\u00edpulo necesita aprender de su maestro. Despu\u00e9s se\u00f1ala una contradicci\u00f3n que conocemos bien: fijarnos en la peque\u00f1a falta del hermano mientras ignoramos nuestros propios errores, aunque sean mucho m\u00e1s graves.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Es f\u00e1cil escuchar este Evangelio y pensar en alguien que deber\u00eda ponerlo en pr\u00e1ctica. Se nos ocurre el nombre de un familiar, de un vecino o de alguna persona de la parroquia. Pero ese primer impulso ya merece atenci\u00f3n: incluso cuando Jes\u00fas nos invita a examinarnos, buscamos a qui\u00e9n corregir. Podemos pasar a\u00f1os escuchando la Palabra de Dios y aplic\u00e1ndosela siempre a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">La imagen del ciego que gu\u00eda a otro nos recuerda la responsabilidad de orientar bien. Ser padre de familia, catequista, sacerdote o responsable de un grupo exige aprender, escuchar y reconocer las propias limitaciones. Un cargo no nos da la raz\u00f3n en todo. Tampoco los a\u00f1os de servicio nos vuelven incapaces de equivocarnos. Cuando alguien deja de aceptar cualquier correcci\u00f3n, quienes conf\u00edan en \u00e9l pueden terminar pagando las consecuencias de su orgullo.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Por eso Jes\u00fas habla del disc\u00edpulo que necesita formarse. Todos seguimos necesitando al Maestro. Podemos conocer muchas oraciones y explicar muy bien una ense\u00f1anza, pero todav\u00eda tener dificultades para pedir perd\u00f3n, aceptar una observaci\u00f3n o tratar con respeto a quien nos contradice. Aprender de Cristo tambi\u00e9n significa permitir que cuestione nuestra conducta.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, en su numeral 1785, ense\u00f1a que formamos nuestra conciencia al recibir la Palabra de Dios, llevarla a la oraci\u00f3n y ponerla en pr\u00e1ctica, ayudados tambi\u00e9n por los consejos de otros. Necesitamos escuchar algo m\u00e1s que nuestra propia opini\u00f3n, especialmente cuando estamos convencidos de que nunca fallamos.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">La mota y la viga muestran c\u00f3mo cambiamos de criterio seg\u00fan qui\u00e9n se equivoque. Si otro responde mal, decimos que es insoportable; si lo hacemos nosotros, es porque tuvimos un d\u00eda dif\u00edcil. Si alguien incumple, es irresponsable; si nosotros fallamos, esperamos que comprendan nuestras circunstancias. <strong>Para nuestras faltas encontramos explicaciones; para las ajenas, muchas veces solo tenemos condenas.<\/strong><\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Jes\u00fas llama hip\u00f3crita a quien act\u00faa as\u00ed. Es una palabra dura, dirigida a una conducta concreta: pretender corregir al hermano mientras nos negamos a reconocer lo que debemos cambiar. Podemos llegar a utilizar la preocupaci\u00f3n por el bien ajeno para sentirnos superiores, desahogar un enojo o dejar mal a alguien delante de otros. Conviene revisar con sinceridad qu\u00e9 buscamos cuando se\u00f1alamos una falta.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">El Se\u00f1or tambi\u00e9n dice que, despu\u00e9s de sacar la viga, podremos ayudar al hermano. La correcci\u00f3n tiene su lugar y puede ser necesaria. No hace falta ser perfectos para advertir un error o frenar una injusticia. S\u00ed hace falta estar dispuestos a examinarnos y a recibir la misma correcci\u00f3n que ofrecemos. Quien reconoce cu\u00e1nto le cuesta cambiar suele comprender mejor las dificultades del otro.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Hoy podemos comenzar por escuchar una observaci\u00f3n sin preparar de inmediato nuestra defensa. Tal vez debamos reconocer que hemos sido injustos, pedir disculpas sin a\u00f1adir excusas o corregir una conducta que nuestra familia lleva tiempo se\u00f1al\u00e1ndonos. Admitir una falta puede costarnos orgullo, pero tambi\u00e9n puede aliviar mucho a quienes conviven con nosotros.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Pidamos al Se\u00f1or que nos ayude a reconocer lo que preferimos ignorar de nuestra propia vida. Que nos d\u00e9 humildad para aprender, valor para cambiar y caridad para corregir buscando el bien del hermano.<\/p>\n<p>Que Dios les bendiga y les proteja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primera lectura Lectura de la primera carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Corintios 9, 16-19. 22b-27 &nbsp; Hermanos: El hecho de predicar no es para m\u00ed motivo de orgullo&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":42426,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"give_campaign_id":0,"footnotes":""},"categories":[69],"tags":[],"class_list":["post-42425","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangeliodiario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42425","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42425"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42425\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":42427,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42425\/revisions\/42427"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42426"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42425"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42425"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42425"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}