{"id":42307,"date":"2026-08-09T23:05:57","date_gmt":"2026-08-10T05:05:57","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/?p=42307"},"modified":"2026-08-09T23:05:57","modified_gmt":"2026-08-10T05:05:57","slug":"11-de-agosto-del-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/2026\/08\/09\/11-de-agosto-del-2026\/","title":{"rendered":"11 de agosto del 2026"},"content":{"rendered":"<h2>Primera lectura<\/h2>\n<h3>Lectura de la profec\u00eda de Ezequiel 2, 8 \u2013 3, 4<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esto dice el Se\u00f1or:<br \/>\n\u00abAhora, hijo de hombre, escucha lo que te digo: \u00a1No seas rebelde, como este pueblo rebelde! Abre la boca y come lo que te doy\u00bb.<\/p>\n<p>Vi entonces una mano extendida hacia m\u00ed, con un documento enrollado. Lo desenroll\u00f3 ante m\u00ed: estaba escrito en el anverso y en el reverso; ten\u00eda escritas eleg\u00edas, lamentos y ayes.<\/p>\n<p>Entonces me dijo:<br \/>\n\u00abHijo de hombre, come lo que tienes ah\u00ed; c\u00f3mete este volumen y vete a hablar a la casa de Israel\u00bb.<\/p>\n<p>Abr\u00ed la boca y me dio a comer el volumen, dici\u00e9ndome:<br \/>\n\u00abHijo de hombre, alimenta tu vientre y sacia tus entra\u00f1as con este volumen que te doy\u00bb.<\/p>\n<p>Lo com\u00ed y me supo en la boca dulce como la miel.<\/p>\n<p>Me dijo:<br \/>\n\u00abHijo de hombre, anda, vete a la casa de Israel y diles mis palabras\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Salmo de hoy<\/h2>\n<h3>Salmo 118, 14. 24. 72. 103. 111. 131 R\/. \u00a1Qu\u00e9 dulce al paladar tu promesa, Se\u00f1or!<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi alegr\u00eda es el camino de tus preceptos,<br \/>\nm\u00e1s que todas las riquezas. R\/.<\/p>\n<p>Tus preceptos son mi delicia,<br \/>\ntus ense\u00f1anzas son mis consejeros. R\/.<\/p>\n<p>M\u00e1s estimo yo los preceptos de tu boca<br \/>\nque miles de monedas de oro y plata. R\/.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 dulce al paladar tu promesa:<br \/>\nm\u00e1s que miel en la boca! R\/.<\/p>\n<p>Tus preceptos son mi herencia perpetua,<br \/>\nla alegr\u00eda de mi coraz\u00f3n. R\/.<\/p>\n<p>Abro la boca y respiro,<br \/>\nansiando tus mandamientos R\/.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Evangelio del d\u00eda<\/h2>\n<h3>Lectura del santo evangelio seg\u00fan san Mateo 18, 1-5. 10. 12-14<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquel momento, se acercaron los disc\u00edpulos a Jes\u00fas y le preguntaron:<br \/>\n\u00ab\u00bfQui\u00e9n es el mayor en el reino de los cielos?\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l llam\u00f3 a un ni\u00f1o, lo puso en medio y dijo:<br \/>\n\u00abEn verdad os digo que, si no os convert\u00eds y os hac\u00e9is como ni\u00f1os, no entrar\u00e9is en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga peque\u00f1o como este ni\u00f1o, ese es el m\u00e1s grande en el reino de los cielos. El que acoge a un ni\u00f1o como este en mi nombre me acoge a m\u00ed.<\/p>\n<p>Cuidado con despreciar a uno de estos peque\u00f1os, porque os digo que sus \u00e1ngeles est\u00e1n viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, \u00bfno deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra m\u00e1s por ella que por las noventa y nueve que no se hab\u00edan extraviado.<\/p>\n<p>Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que est\u00e1 en el cielo que se pierda ni uno de estos peque\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>Gloria a ti, Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n<h3>Reflexi\u00f3n<\/h3>\n<p>En el Evangelio seg\u00fan san Mateo, cap\u00edtulo 18, vers\u00edculos 1 al 5, 10 y 12 al 14, los disc\u00edpulos preguntan qui\u00e9n es el mayor en el Reino de los cielos. Jes\u00fas responde poniendo a un ni\u00f1o en medio y desmontando de una vez la l\u00f3gica de los puestos, los honores y la importancia personal.<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos estaban pensando en jerarqu\u00edas. Jes\u00fas habla de hacerse peque\u00f1os. Esa diferencia sigue golpeando hoy. Tambi\u00e9n dentro de la Iglesia podemos caer en la obsesi\u00f3n por t\u00edtulos, cargos, reconocimientos, cercan\u00eda con determinadas figuras o por demostrar qui\u00e9n sabe m\u00e1s. Cristo pone delante a un ni\u00f1o y deja claro que el Reino no funciona como una competencia de egos.<\/p>\n<p>Hacerse como ni\u00f1os no significa ser ingenuos ni irresponsables. Significa vivir sin esa necesidad enfermiza de aparentar superioridad. El ni\u00f1o depende, conf\u00eda y reconoce que necesita de otros. El adulto orgulloso, en cambio, puede llegar a convencerse de que no necesita corregirse, pedir perd\u00f3n ni escuchar a nadie.<\/p>\n<p>Jes\u00fas tambi\u00e9n advierte: \u00abCuidado con despreciar a uno de estos peque\u00f1os\u00bb. Aqu\u00ed la palabra es fuerte. No se puede hablar de fe mientras se humilla al d\u00e9bil, se ignora al pobre, se maltrata al ni\u00f1o, se aparta al adulto mayor o se considera in\u00fatil a quien no tiene poder, dinero o influencia. El desprecio hacia el peque\u00f1o termina siendo desprecio hacia Cristo.<\/p>\n<p>Luego aparece la oveja perdida. Para Dios, una sola persona sigue teniendo valor aunque otros la den por perdida. Nosotros solemos hacer cuentas r\u00e1pidas: si uno falla, que se vaya; si uno molesta, que se aparte; si uno se equivoc\u00f3, que cargue con las consecuencias. Jes\u00fas piensa distinto. Sale a buscar.<\/p>\n<p>San Juan Pablo II insisti\u00f3 muchas veces en que la dignidad de la persona no depende de su utilidad, de su edad ni de su condici\u00f3n. Esa ense\u00f1anza encaja de lleno con este Evangelio: nadie sobra. Nadie deber\u00eda convertirse en descartable simplemente porque no encaja, no produce o no responde como esperamos.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 la pregunta correcta no sea qui\u00e9n es el mayor, sino a qui\u00e9n estamos dejando atr\u00e1s. Porque mientras discutimos qui\u00e9n merece reconocimiento, puede haber alguien perdido esperando que alguien se acuerde de \u00e9l.<\/p>\n<p>Que Dios les bendiga y les proteja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primera lectura Lectura de la profec\u00eda de Ezequiel 2, 8 \u2013 3, 4 &nbsp; Esto dice el Se\u00f1or: \u00abAhora, hijo de hombre, escucha lo que te digo: \u00a1No seas rebelde,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":42308,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"give_campaign_id":0,"footnotes":""},"categories":[69],"tags":[],"class_list":["post-42307","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangeliodiario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42307","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42307"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42307\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":42309,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42307\/revisions\/42309"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42308"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42307"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42307"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42307"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}