{"id":42301,"date":"2026-08-07T05:36:23","date_gmt":"2026-08-07T11:36:23","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/?p=42301"},"modified":"2026-08-07T05:36:23","modified_gmt":"2026-08-07T11:36:23","slug":"9-de-agosto-del-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/2026\/08\/07\/9-de-agosto-del-2026\/","title":{"rendered":"9 de agosto del 2026"},"content":{"rendered":"<h2>Primera lectura<\/h2>\n<h3>Lectura del primer libro de los Reyes 19, 9a. 11-13a<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquellos d\u00edas, cuando El\u00edas lleg\u00f3 hasta el Horeb, el monte de Dios, se introdujo en la cueva y pas\u00f3 la noche. Le lleg\u00f3 la palabra del Se\u00f1or, que le dijo:<br \/>\n\u00abSal y permanece de pie en el monte ante el Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces pas\u00f3 el Se\u00f1or y hubo un hurac\u00e1n tan violento que hend\u00eda las monta\u00f1as y quebraba las rocas ante el Se\u00f1or, aunque en el hurac\u00e1n no estaba el Se\u00f1or. Despu\u00e9s del hurac\u00e1n, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Se\u00f1or. Despu\u00e9s del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del fuego, el susurro de una brisa suave. Al o\u00edrlo El\u00edas, cubri\u00f3 su rostro con el manto, sali\u00f3 y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Salmo<\/h2>\n<h3>Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 R\/. Mu\u00e9stranos, Se\u00f1or, tu misericordia y danos tu salvaci\u00f3n.<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Voy a escuchar lo que dice el Se\u00f1or:<br \/>\n\u00abDios anuncia la paz<br \/>\na su pueblo y a sus amigos\u00bb.<br \/>\nLa salvaci\u00f3n est\u00e1 ya cerca de los que lo temen,<br \/>\ny la gloria habitar\u00e1 en nuestra tierra. R\/.<\/p>\n<p>La misericordia y la fidelidad se encuentran,<br \/>\nla justicia y la paz se besan;<br \/>\nla fidelidad brota de la tierra,<br \/>\ny la justicia mira desde el cielo. R\/.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or nos dar\u00e1 la lluvia,<br \/>\ny nuestra tierra dar\u00e1 su fruto.<br \/>\nLa justicia marchar\u00e1 ante \u00e9l,<br \/>\ny sus pasos se\u00f1alar\u00e1n el camino. R\/.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Segunda lectura<\/h2>\n<h3>Lectura de la carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Romanos 9, 1-5<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hermanos:<br \/>\nDigo la verdad en Cristo, no miento \u2014mi conciencia me atestigua que es as\u00ed, en el Esp\u00edritu Santo\u2014: siento una gran tristeza y un dolor incesante en mi coraz\u00f3n; pues desear\u00eda ser yo mismo un proscrito, alejado de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi raza seg\u00fan la carne: ellos son israelitas y a ellos pertenecen el don de la filiaci\u00f3n adoptiva, la gloria, las alianzas, el don de la ley, el culto y las promesas; suyos son los patriarcas y de ellos procede el Cristo, seg\u00fan la carne; el cual est\u00e1 por encima de todo, Dios bendito por los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2>Evangelio del d\u00eda<\/h2>\n<h3>Lectura del santo evangelio seg\u00fan san Mateo 14, 22-33<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que la gente se hubo saciado, Jes\u00fas apremi\u00f3 a sus disc\u00edpulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras \u00e9l desped\u00eda a la gente.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s de despedir a la gente subi\u00f3 al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba all\u00ed solo.<\/p>\n<p>Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acerc\u00f3 Jes\u00fas andando sobre el mar. Los disc\u00edpulos, vi\u00e9ndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dijo enseguida:<br \/>\n\u00ab\u00c1nimo, soy yo, no teng\u00e1is miedo!\u00bb.<\/p>\n<p>Pedro le contest\u00f3:<br \/>\n\u00abSe\u00f1or, si eres t\u00fa, m\u00e1ndame ir a ti sobre el agua\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l le dijo:<br \/>\n\u00abVen\u00bb.<\/p>\n<p>Pedro baj\u00f3 de la barca y ech\u00f3 a andar sobre el agua acerc\u00e1ndose a Jes\u00fas; pero, al sentir la fuerza del viento, le entr\u00f3 miedo, empez\u00f3 a hundirse y grit\u00f3:<br \/>\n\u00abSe\u00f1or, s\u00e1lvame\u00bb.<\/p>\n<p>Enseguida Jes\u00fas extendi\u00f3 la mano, lo agarr\u00f3 y le dijo:<br \/>\n\u00abHombre de poca fe! \u00bfPor qu\u00e9 has dudado?\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto subieron a la barca amain\u00f3 el viento. Los de la barca se postraron ante \u00e9l diciendo:<br \/>\n\u00abRealmente eres Hijo de Dios\u00bb.<\/p>\n<h3 class=\"PDq2pG_selectionAnchorContainer\" data-start=\"27\" data-end=\"36\">Reflexi\u00f3n<\/h3>\n<p class=\"\" data-start=\"38\" data-end=\"421\">En el Evangelio seg\u00fan san Mateo, cap\u00edtulo 14, vers\u00edculos 22 al 33, los disc\u00edpulos atraviesan el lago en medio de un viento contrario. Jes\u00fas se acerca caminando sobre el agua, pero ellos, dominados por el miedo, no lo reconocen de inmediato. Pedro se atreve a salir de la barca, avanza hacia \u00e9l y, cuando fija m\u00e1s la atenci\u00f3n en la fuerza del viento que en Jes\u00fas, comienza a hundirse.<\/p>\n<p data-start=\"423\" data-end=\"773\">El miedo tiene esa capacidad: agranda el problema y nos hace olvidar qui\u00e9n est\u00e1 cerca. Los disc\u00edpulos no estaban solos, pero se sent\u00edan abandonados. Algo parecido ocurre cuando una dificultad ocupa toda nuestra cabeza y terminamos convencidos de que ya no hay salida, aunque delante tengamos personas, caminos y oportunidades que no alcanzamos a ver.<\/p>\n<p data-start=\"775\" data-end=\"1094\">Pedro merece una cosa: se baj\u00f3 de la barca. Los otros se quedaron mirando. Se equivoc\u00f3, dud\u00f3 y tuvo miedo, pero dio un paso. Hay quienes nunca se hunden porque jam\u00e1s salen de donde est\u00e1n. Critican, opinan, aconsejan y esperan que otros arriesguen. La fe no consiste \u00fanicamente en sentirse seguro; tambi\u00e9n exige moverse.<\/p>\n<p data-start=\"1096\" data-end=\"1396\">Cuando Pedro comienza a hundirse, grita: \u00abSe\u00f1or, s\u00e1lvame\u00bb. Jes\u00fas no le exige primero una explicaci\u00f3n ni le pasa factura por su debilidad. Extiende la mano y lo sostiene. Ah\u00ed tambi\u00e9n tenemos bastante que aprender. Frente al que est\u00e1 cayendo, muchas veces somos m\u00e1s r\u00e1pidos para juzgar que para ayudar.<\/p>\n<p data-start=\"1398\" data-end=\"1671\">Jes\u00fas le pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 has dudado?\u00bb. No porque Pedro fuera un in\u00fatil, sino porque hab\u00eda dejado que el viento pesara m\u00e1s que la confianza. Todos podemos llegar a ese punto: creer mientras las cosas marchan bien y comenzar a desconfiar cuando aparecen problemas serios.<\/p>\n<p data-start=\"1673\" data-end=\"1903\">Benedicto XVI ense\u00f1\u00f3 que la fe no elimina las dificultades, pero permite atravesarlas sabiendo que no estamos abandonados. El Evangelio no promete una vida sin tormentas. Promete una presencia capaz de sostenernos dentro de ellas.<\/p>\n<p data-start=\"1905\" data-end=\"2189\">Y cuando Jes\u00fas sube a la barca, el viento amaina. Los disc\u00edpulos entonces reconocen qui\u00e9n est\u00e1 con ellos. Tal vez ese sea tambi\u00e9n nuestro problema: queremos primero que desaparezca la tormenta para despu\u00e9s creer. Jes\u00fas propone lo contrario: confiar aun cuando el viento todav\u00eda sopla.<\/p>\n<p data-start=\"2191\" data-end=\"2226\" data-is-last-node=\"\" data-is-only-node=\"\">Que Dios les bendiga y les proteja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primera lectura Lectura del primer libro de los Reyes 19, 9a. 11-13a &nbsp; En aquellos d\u00edas, cuando El\u00edas lleg\u00f3 hasta el Horeb, el monte de Dios, se introdujo en la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":42302,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"give_campaign_id":0,"footnotes":""},"categories":[69],"tags":[],"class_list":["post-42301","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangeliodiario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42301","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42301"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42301\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":42303,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42301\/revisions\/42303"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42302"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42301"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42301"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42301"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}