{"id":42102,"date":"2026-06-18T20:43:23","date_gmt":"2026-06-18T20:43:23","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/?p=42102"},"modified":"2026-06-18T23:45:20","modified_gmt":"2026-06-18T23:45:20","slug":"19-de-junio-del-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/2026\/06\/18\/19-de-junio-del-2026\/","title":{"rendered":"19 de junio del 2026"},"content":{"rendered":"<h2>Primera lectura<\/h2>\n<h3>Lectura del segundo libro de los Reyes 11, 1-4.9-18. 20<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquellos d\u00edas, cuando la madre del rey Ocoz\u00edas, Atal\u00eda, vio que su hijo hab\u00eda muerto, se dispuso a eliminar a toda la estirpe real. Pero Joseb\u00e1, hija del rey Jor\u00e1n y hermana de Ocoz\u00edas, tom\u00f3 a Jo\u00e1s, hijo de Ocoz\u00edas, de entre los hijos del rey que estaban siendo asesinados, lo escondi\u00f3 y lo instal\u00f3, a \u00e9l y a su nodriza, en su dormitorio, manteni\u00e9ndolo oculto a la vista de Atal\u00eda y as\u00ed no lo mataron. Estuvo seis a\u00f1os con ella, escondido en el templo del Se\u00f1or, mientras Atal\u00eda reinaba en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>El s\u00e9ptimo a\u00f1o, el sacerdote Yehoyad\u00e1 mand\u00f3 buscar a los centuriones de los carios y de los guardias y los condujo junto a s\u00ed al templo del Se\u00f1or para establecer un pacto con ellos y hacerles prestar juramento. Luego les present\u00f3 al hijo del rey.<\/p>\n<p>Los centuriones cumplieron cuanto Yehoyad\u00e1 les orden\u00f3. Cada uno tom\u00f3 sus hombres, los que entraban y los que sal\u00edan de servicio el s\u00e1bado, y se presentaron ante el sacerdote. Yehoyad\u00e1 entreg\u00f3 a los centuriones las lanzas y escudos del rey David que hab\u00eda depositados en el templo del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Los guardias se apostaron, arma en mano, desde el extremo sur hasta el extremo norte del templo, ante el altar y el templo, en torno al rey, por un lado y por otro.<\/p>\n<p>El sacerdote hizo salir al hijo del monarca y le impuso la diadema y las insignias reales. Luego lo proclamaron rey y lo ungieron. Aplaudieron y gritaron:<br \/>\n\u00ab\u00a1Viva el rey!\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando Atal\u00eda oy\u00f3 el griter\u00edo de los guardias y del pueblo, se fue hacia la muchedumbre que se hallaba en el templo del Se\u00f1or. Mir\u00f3 y vio al rey de pie junto a la columna, seg\u00fan la costumbre: los jefes con sus trompetas con \u00e9l, y a todo el pueblo de la tierra en j\u00fabilo, tocando sus instrumentos.<\/p>\n<p>Atal\u00eda rasg\u00f3 entonces sus vestiduras y grit\u00f3:<br \/>\n\u00ab\u00a1Traici\u00f3n!, \u00a1traici\u00f3n!\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces el sacerdote Yehoyad\u00e1 dio orden a los jefes de las tropas:<br \/>\n\u00abHacedla salir de entre las filas. Quien la siga ser\u00e1 pasado a espada\u00bb (pues el sacerdote pensaba: \u00abNo debe ser ejecutada en el templo del Se\u00f1or\u00bb).<\/p>\n<p>Le abrieron paso y, cuando entr\u00f3 en el palacio real por la puerta de los Caballos, fue ejecutada.<\/p>\n<p>Luego Yehoyad\u00e1 hizo una alianza entre el Se\u00f1or, el rey y el pueblo, por la que el pueblo se convert\u00eda en pueblo del Se\u00f1or; hizo tambi\u00e9n una alianza entre el rey y el pueblo.<\/p>\n<p>Y todo el pueblo de la tierra acudi\u00f3 al templo de Baal para derribarlo. Hicieron pedazos sus altares e im\u00e1genes, y ejecutaron a Mat\u00e1n, sacerdote de Baal, frente a los altares.<\/p>\n<p>El sacerdote puso entonces centinelas en el templo del Se\u00f1or. Todo el pueblo de la tierra exultaba de j\u00fabilo y la ciudad qued\u00f3 tranquila: Atal\u00eda ya hab\u00eda muerto a espada en palacio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Salmo de hoy<\/h2>\n<h3>Salmo 131, 11. 12. 13-14. 17-18 R\/. El Se\u00f1or ha elegido Si\u00f3n, para vivir en ella.<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Se\u00f1or ha jurado a David<br \/>\nuna promesa que no retractar\u00e1:<br \/>\n\u00abA uno de tu linaje<br \/>\npondr\u00e9 sobre tu trono\u00bb. R\/.<\/p>\n<p>\u00abSi tus hijos guardan mi alianza<br \/>\ny los mandatos que les ense\u00f1o,<br \/>\ntambi\u00e9n sus hijos, por siempre,<br \/>\nse sentar\u00e1n sobre tu trono\u00bb. R\/.<\/p>\n<p>\u00abHar\u00e9 germinar el vigor de David,<br \/>\nenciendo una l\u00e1mpara para mi Ungido.<br \/>\nA sus enemigos los vestir\u00e9 de ignominia,<br \/>\nsobre \u00e9l brillar\u00e1 mi diadema\u00bb. R\/.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Evangelio del d\u00eda<\/h2>\n<h3>Lectura del santo evangelio seg\u00fan san Mateo 6, 19-23<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquel tiempo, dijo Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abNo atesor\u00e9is para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen y donde los ladrones abren boquetes y los roban. Haceos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes y roban. Porque donde est\u00e1 tu tesoro, all\u00ed estar\u00e1 tu coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>La l\u00e1mpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo est\u00e1 sano, tu cuerpo entero tendr\u00e1 luz; pero si tu ojo est\u00e1 enfermo, tu cuerpo entero estar\u00e1 a oscuras. Si, pues, la luz que hay en ti est\u00e1 oscura, \u00a1cu\u00e1nta ser\u00e1 la oscuridad!\u00bb.<\/p>\n<h3>Reflexi\u00f3n<\/h3>\n<p class=\"isSelectedEnd\">En el Evangelio seg\u00fan san Mateo, cap\u00edtulo 6, vers\u00edculos 19 al 23, Jes\u00fas nos invita a revisar qu\u00e9 lugar ocupan las cosas materiales en nuestra vida.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Tener una casa, ahorrar o trabajar para vivir mejor no es malo. El problema comienza cuando el dinero se convierte en lo m\u00e1s importante y toda nuestra tranquilidad depende de lo que tenemos.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Las cosas de este mundo se da\u00f1an, se pierden o cambian de due\u00f1o. Uno puede pasar a\u00f1os acumulando y, de pronto, una enfermedad, una deuda o cualquier problema lo cambia todo. Por eso Jes\u00fas pide no apoyar la vida \u00fanicamente en lo material.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Hacerse rico ante Dios significa invertir en aquello que nadie puede robar: la bondad, la honestidad, el perd\u00f3n, la ayuda al necesitado y el tiempo dedicado a la familia.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Jes\u00fas dice que donde est\u00e1 nuestro tesoro, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n el coraz\u00f3n. Esto se nota en lo que m\u00e1s pensamos, en aquello por lo que discutimos y en lo que ocupa nuestras fuerzas.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Hay personas que tienen poco y viven agradecidas. Otras poseen mucho, pero nunca sienten que sea suficiente. Siempre necesitan comprar, guardar o ganar m\u00e1s. Esa carrera no termina y puede dejar por fuera a Dios y a quienes tenemos cerca.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, en el n\u00famero 2544, ense\u00f1a que seguir a Jes\u00fas pide un coraz\u00f3n libre de la esclavitud de las riquezas. No significa vivir sin nada, sino evitar que las posesiones terminen mandando sobre nosotros.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Despu\u00e9s, el Se\u00f1or habla del ojo como l\u00e1mpara del cuerpo. Nuestra manera de mirar influye en toda la vida. Si miramos con envidia, sospecha o mala intenci\u00f3n, todo se vuelve oscuro.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Un ojo sano sabe reconocer el bien, alegrarse por el progreso ajeno y mirar con compasi\u00f3n a quien se ha equivocado. No busca defectos en todo ni vive compar\u00e1ndose con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Tambi\u00e9n debemos cuidar lo que dejamos entrar por nuestros ojos. Hay im\u00e1genes, mensajes y contenidos que alimentan la codicia, la violencia o el deseo de aparentar. Poco a poco, eso termina cambiando nuestra manera de pensar.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Este pasaje nos pide hacer una revisi\u00f3n sincera: \u00bfqu\u00e9 ocupa la mayor parte de nuestro coraz\u00f3n? \u00bfLo que tenemos, lo que queremos conseguir o las personas que Dios ha puesto a nuestro lado?<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">El dinero puede ayudar mucho, pero no compra paz, cari\u00f1o verdadero ni una conciencia tranquila. Lo m\u00e1s valioso suele ser lo que no cabe en una cuenta bancaria.<\/p>\n<p>Que Dios les bendiga y les proteja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primera lectura Lectura del segundo libro de los Reyes 11, 1-4.9-18. 20 &nbsp; En aquellos d\u00edas, cuando la madre del rey Ocoz\u00edas, Atal\u00eda, vio que su hijo hab\u00eda muerto, se&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":42106,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"give_campaign_id":0,"footnotes":""},"categories":[69],"tags":[],"class_list":["post-42102","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangeliodiario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42102","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42102"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42102\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":42107,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42102\/revisions\/42107"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42106"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42102"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42102"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42102"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}