{"id":41870,"date":"2026-03-09T11:50:51","date_gmt":"2026-03-09T11:50:51","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/?p=41870"},"modified":"2026-03-09T11:51:22","modified_gmt":"2026-03-09T11:51:22","slug":"8-de-marzo-del-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/2026\/03\/09\/8-de-marzo-del-2026\/","title":{"rendered":"8 de marzo del 2026"},"content":{"rendered":"<h2>Primera lectura<\/h2>\n<h3>Lectura del libro del \u00c9xodo 17, 3-7<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquellos d\u00edas, el pueblo, sediento, murmur\u00f3 contra Mois\u00e9s, diciendo:<br \/>\n\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 nos has sacado de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?\u00bb.<\/p>\n<p>Clam\u00f3 Mois\u00e9s al Se\u00f1or y dijo:<br \/>\n\u00ab\u00bfQu\u00e9 puedo hacer con este pueblo? Por poco me apedrean\u00bb.<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 el Se\u00f1or a Mois\u00e9s:<br \/>\n\u00abPasa al frente del pueblo y toma contigo algunos de los ancianos de Israel; empu\u00f1a el bast\u00f3n con el que golpeaste el Nilo y marcha. Yo estar\u00e9 all\u00ed ante ti, junto a la roca de Horeb. Golpea la roca, y saldr\u00e1 agua para que beba el pueblo\u00bb.<\/p>\n<p>Mois\u00e9s lo hizo as\u00ed a la vista de los ancianos de Israel. Y llam\u00f3 a aquel lugar Mas\u00e1 y Merib\u00e1, a causa de la querella de los hijos de Israel y porque hab\u00edan tentado al Se\u00f1or, diciendo:<br \/>\n\u00ab\u00bfEst\u00e1 el Se\u00f1or entre nosotros o no?\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Salmo<\/h2>\n<h3>Salmo 94, 1-2. 6-7c. 7d-9 R\/. Ojal\u00e1 escuch\u00e9is hoy la voz del Se\u00f1or: \u00abNo endurezc\u00e1is vuestro coraz\u00f3n\u00bb.<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Venid, aclamemos al Se\u00f1or,<br \/>\ndemos v\u00edtores a la Roca que nos salva;<br \/>\nentremos a su presencia d\u00e1ndole gracias,<br \/>\naclam\u00e1ndolo con cantos. R\/.<\/p>\n<p>Entrad, postr\u00e9monos por tierra,<br \/>\nbendiciendo al Se\u00f1or, creador nuestro.<br \/>\nPorque \u00e9l es nuestro Dios,<br \/>\ny nosotros su pueblo,<br \/>\nel reba\u00f1o que \u00e9l gu\u00eda. R\/.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 escuch\u00e9is hoy su voz:<br \/>\n\u00abNo endurezc\u00e1is el coraz\u00f3n como en Merib\u00e1,<br \/>\ncomo el d\u00eda de Mas\u00e1 en el desierto;<br \/>\ncuando vuestros padres me pusieron a prueba<br \/>\ny me tentaron, aunque hab\u00edan visto mis obras\u00bb. R\/.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Segunda lectura<\/h2>\n<h3>Lectura de la carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Romanos 5, 1-2. 5-8<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hermanos:<br \/>\nHabiendo sido justificados en virtud de la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, por el cual hemos obtenido adem\u00e1s por la fe el acceso a esta gracia, en la cual nos encontramos; y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.<\/p>\n<p>Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que se nos ha dado.<\/p>\n<p>En efecto, cuando nosotros est\u00e1bamos a\u00fan sin fuerza, en el tiempo se\u00f1alado, Cristo muri\u00f3 por los imp\u00edos; ciertamente, apenas habr\u00e1 quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrever\u00eda alguien a morir; pues bien: Dios nos demostr\u00f3 su amor en que, siendo nosotros todav\u00eda pecadores, Cristo muri\u00f3 por nosotros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Evangelio del d\u00eda<\/h2>\n<h3>Lectura del santo evangelio seg\u00fan san Juan 4, 5-42<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquel tiempo, lleg\u00f3 Jes\u00fas a una ciudad de Samar\u00eda llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo Jos\u00e9; all\u00ed estaba el pozo de Jacob.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, cansado del camino, estaba all\u00ed sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta.<\/p>\n<p>Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jes\u00fas le dice:<br \/>\n\u00abDame de beber\u00bb.<\/p>\n<p>Sus disc\u00edpulos se hab\u00edan ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice:<br \/>\n\u00ab\u00bfC\u00f3mo t\u00fa, siendo jud\u00edo, me pides de beber a m\u00ed, que soy samaritana?\u00bb (porque los jud\u00edos no se tratan con los samaritanos).<\/p>\n<p>Jes\u00fas le contest\u00f3:<br \/>\n\u00abSi conocieras el don de Dios y qui\u00e9n es el que te dice \u201cdame de beber\u201d, le pedir\u00edas t\u00fa, y \u00e9l te dar\u00eda agua viva\u00bb.<\/p>\n<p>La mujer le dice:<br \/>\n\u00abSe\u00f1or, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, \u00bfde d\u00f3nde sacas el agua viva?; \u00bferes t\u00fa m\u00e1s que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de \u00e9l bebieron \u00e9l y sus hijos y sus ganados?\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le contest\u00f3:<br \/>\n\u00abEl que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dar\u00e9 nunca m\u00e1s tendr\u00e1 sed: el agua que yo le dar\u00e9 se convertir\u00e1 dentro de \u00e9l en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna\u00bb.<\/p>\n<p>La mujer le dice:<br \/>\n\u00abSe\u00f1or, dame esa agua: as\u00ed no tendr\u00e9 m\u00e1s sed, ni tendr\u00e9 que venir aqu\u00ed a sacarla\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l le dice:<br \/>\n\u00abAnda, llama a tu marido y vuelve\u00bb.<\/p>\n<p>La mujer le contesta:<br \/>\n\u00abNo tengo marido\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dice:<br \/>\n\u00abTienes raz\u00f3n, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>La mujer le dice:<br \/>\n\u00abSe\u00f1or, veo que t\u00fa eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros dec\u00eds que el sitio donde se debe dar culto est\u00e1 en Jerusal\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dice:<br \/>\n\u00abCr\u00e9eme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusal\u00e9n adorar\u00e9is al Padre. Vosotros ador\u00e1is a uno que no conoc\u00e9is; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvaci\u00f3n viene de los jud\u00edos. Pero se acerca la hora, ya est\u00e1 aqu\u00ed, en que los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren as\u00ed. Dios es esp\u00edritu, y los que lo adoran deben hacerlo en esp\u00edritu y verdad\u00bb.<\/p>\n<p>La mujer le dice:<br \/>\n\u00abS\u00e9 que va a venir el Mes\u00edas, el Cristo; cuando venga, \u00e9l nos lo dir\u00e1 todo\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dice:<br \/>\n\u00abSoy yo, el que habla contigo\u00bb.<\/p>\n<p>En esto llegaron sus disc\u00edpulos y se extra\u00f1aban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 le preguntas o de qu\u00e9 le hablas?\u00bb.<\/p>\n<p>La mujer entonces dej\u00f3 su c\u00e1ntaro, se fue al pueblo y dijo a la gente:<br \/>\n\u00abVenid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; \u00bfser\u00e1 este el Mes\u00edas?\u00bb.<\/p>\n<p>Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba \u00e9l. Mientras tanto sus disc\u00edpulos le insist\u00edan:<br \/>\n\u00abMaestro, come\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l les dijo:<br \/>\n\u00abYo tengo un alimento que vosotros no conoc\u00e9is\u00bb.<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos comentaban entre ellos:<br \/>\n\u00ab\u00bfLe habr\u00e1 tra\u00eddo alguien de comer?\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dice:<br \/>\n\u00abMi alimento es hacer la voluntad del que me envi\u00f3 y llevar a t\u00e9rmino su obra.<\/p>\n<p>\u00bfNo dec\u00eds vosotros que faltan todav\u00eda cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: levantad los ojos y contemplad los campos, que est\u00e1n ya dorados para la siega; el segador ya est\u00e1 recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y as\u00ed, se alegran lo mismo sembrador y segador.<\/p>\n<p>Con todo, tiene raz\u00f3n el proverbio: uno siembra y otro siega. Yo os envi\u00e9 a segar lo que no hab\u00e9is trabajado. Otros trabajaron y vosotros entrasteis en el fruto de sus trabajos\u00bb.<\/p>\n<p>En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en \u00e9l por el testimonio que hab\u00eda dado la mujer: \u00abMe ha dicho todo lo que he hecho\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se qued\u00f3 all\u00ed dos d\u00edas. Todav\u00eda creyeron muchos m\u00e1s por su predicaci\u00f3n, y dec\u00edan a la mujer:<br \/>\n\u00abYa no creemos por lo que t\u00fa dices; nosotros mismos lo hemos o\u00eddo y sabemos que \u00e9l es de verdad el Salvador del mundo\u00bb.<\/p>\n<h2 data-start=\"284\" data-end=\"293\">Reflexi\u00f3n<\/h2>\n<p data-start=\"295\" data-end=\"730\">En el pasaje del Evangelio seg\u00fan san Juan 4, 5-42, Jes\u00fas se sienta cansado junto al pozo y le pide agua a una mujer samaritana. Ya desde ah\u00ed el texto rompe esquemas. Un jud\u00edo habl\u00e1ndole a una samaritana. Un hombre hablando en p\u00fablico con una mujer. Un maestro deteni\u00e9ndose con alguien que otros miraban por encima del hombro. Francisco se\u00f1al\u00f3 que Jes\u00fas supera barreras religiosas, sociales y hasta prejuicios muy marcados de su tiempo.<\/p>\n<p data-start=\"732\" data-end=\"1004\">La mujer llega al pozo a una hora pesada, cuando casi nadie iba. Y eso dice bastante. Hay personas que terminan organizando su vida para evitar miradas, preguntas o juicios. Gente que se mueve con la carga de su pasado encima. Gente cansada por fuera y tambi\u00e9n por dentro.<\/p>\n<p data-start=\"1006\" data-end=\"1244\">Jes\u00fas no entra atacando. No la humilla. No le suelta un discurso. Empieza con una frase sencilla: \u201cDame de beber\u201d. Luego la lleva poco a poco a lo esencial. Porque el problema no era solo el agua del pozo. El problema era la sed del alma.<\/p>\n<p data-start=\"1246\" data-end=\"1573\">Y ah\u00ed el Evangelio pega hoy con fuerza. Hay mucha gente buscando llenar vac\u00edos con lo que sea: relaciones mal amarradas, distracciones, consumo, apariencias, rutina, ruido. Se cambia de tema, se discute de religi\u00f3n, se habla de normas o costumbres, pero se evita el fondo. Y el fondo es este: hay una sed que nada de eso quita.<\/p>\n<p data-start=\"1575\" data-end=\"1831\">Jes\u00fas le dice la verdad sobre su vida, pero no para aplastarla. La pone frente a su realidad sin tratarla como basura. Eso es clave. Cristo no revela para hundir; revela para sanar. No la deja escondida en sus heridas, pero tampoco la reduce a sus errores.<\/p>\n<p data-start=\"1833\" data-end=\"2102\">Despu\u00e9s viene un detalle enorme: la mujer deja el c\u00e1ntaro. Parece peque\u00f1o, pero no lo es. Suelta algo de lo que cargaba y corre a hablarles a otros. Pasa de escondida a testigo. De se\u00f1alada a enviada. As\u00ed act\u00faa Dios: no solo perdona, tambi\u00e9n devuelve dignidad y misi\u00f3n.<\/p>\n<p data-start=\"2104\" data-end=\"2294\">Francisco explicaba que Jes\u00fas no se detiene en la fragilidad de esta mujer para condenarla, sino para abrirle un camino nuevo, hasta convertirla en anunciadora. Ah\u00ed est\u00e1 la fuerza del texto.<\/p>\n<p data-start=\"2296\" data-end=\"2415\">Hoy la pregunta es directa: \u00bfde qu\u00e9 pozo est\u00e1 sacando usted agua una y otra vez, aunque ya sabe que no le quita la sed?<\/p>\n<p data-start=\"2417\" data-end=\"2452\" data-is-last-node=\"\" data-is-only-node=\"\">Que Dios les bendiga y les proteja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primera lectura Lectura del libro del \u00c9xodo 17, 3-7 &nbsp; En aquellos d\u00edas, el pueblo, sediento, murmur\u00f3 contra Mois\u00e9s, diciendo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 nos has sacado de Egipto para matarnos de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":41871,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"give_campaign_id":0,"footnotes":""},"categories":[69],"tags":[],"class_list":["post-41870","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangeliodiario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41870","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41870"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41870\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":41873,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41870\/revisions\/41873"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/41871"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41870"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41870"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiadelourdes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41870"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}