julio 5, 2023 in Evangelios

Lecturas del día 6 de Julio de 2023

Primera lectura

Gn 22, 1-19
En aquel tiempo, Dios le puso una prueba a Abraham y le dijo: “¡Abraham, Abraham!” Él respondió: “Aquí estoy”. Y Dios le dijo: “Toma a tu hijo único, Isaac, a quien tanto amas; vete a la región de Moria y ofrécemelo en sacrificio, en el monte que yo te indicaré”.

Abraham madrugó, aparejó su burro, tomó consigo a dos de sus criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que Dios le había indicado. Al tercer día divisó a lo lejos el lugar. Les dijo entonces a sus criados: “Quédense aquí con el burro; yo iré con el muchacho hasta allá, para adorar a Dios y después regresaremos”.

Abraham tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac y tomó en su mano el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. Isaac dijo a su padre Abraham: “¡Padre!” Él respondió: “¿Qué quieres, hijo?” El muchacho contestó: “Ya tenemos fuego y leña, pero, ¿dónde está el cordero para el sacrificio?” Abraham le contestó: “Dios nos dará el cordero para el sacrificio, hijo mío”. Y siguieron caminando juntos.

Cuando llegaron al sitio que Dios le había señalado, Abraham levantó un altar y acomodó la leña. Luego ató a su hijo Isaac, lo puso sobre el altar, encima de la leña, y tomó el cuchillo para degollarlo.

Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo y le dijo: “¡Abraham, Abraham!” El contestó: “Aquí estoy”. El ángel le dijo: “No descargues la mano contra tu hijo, ni le hagas daño. Ya veo que temes a Dios, porque no le has negado a tu hijo único”. Abraham levantó los ojos y vio un carnero, enredado por los cuernos en la maleza. Atrapó el carnero y lo ofreció en sacrificio, en lugar de su hijo. Abraham puso por nombre a aquel sitio “el Señor provee”, por lo que aun el día de hoy se dice: “El monte donde el Señor provee”.

El ángel del Señor volvió a llamar a Abraham desde el cielo y le dijo: “Juro por mí mismo, dice el Señor, que por haber hecho esto y no haberme negado a tu hijo único, yo te bendeciré y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y las arenas del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades enemigas. En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra, porque obedeciste a mis palabras”.

Abraham volvió a donde estaban sus criados y juntos se pusieron en camino hacia Berseba. Y Abraham se quedó a vivir ahí.

Salmo Responsorial

Salmo 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9
R. (9) Nuestro Dios es compasivo.
Amo al Señor porque escucha
el clamor de mi plegaria,
porque me prestó ateción
cuando mi voz lo llamaba.
R. Nuestro Dios es compasivo.
Redes de angustia y de muerte
me alcanzaron y me ahogaban.
Entonces rogué al Señor
que la vida me salvara.
R. Nuestro Dios es compasivo.
El Señor es bueno y justo,
nuestro Dios es compasivo.
A mí, débil, me salvó
y protege a los sencillos.
R. Nuestro Dios es compasivo.
Mi alma libró de la muerte,
Del llanto los ojos míos,
y ha evitado que mis pies
tropiecen por el camino.
Caminaré ante el Señor
por la tierra de los vivos.
R. Nuestro Dios es compasivo.

Aclamación antes del Evangelio

2 Cor 5, 19
R. Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo,
y nos ha encomendado a nosotros
el mensaje de la reconciliación.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 9, 1-8
En aquel tiempo, Jesús subió de nuevo a la barca, pasó a la otra orilla del lago y llegó a Cafarnaúm, su ciudad.

En esto, trajeron a donde él estaba a un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Ten confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados”.

Al oír esto, algunos escribas pensaron: “Este hombre está blasfemando”. Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: “¿Por qué piensan mal en sus corazones? ¿Qué es más fácil: decir ‘Se te perdonan tus pecados’, o decir ‘Levántate y anda’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, –le dijo entonces al paralítico–: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.

El se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se llenó de temor y glorificó a Dios, que había dado tanto poder a los hombres.

Palabra de Dios, te alabamos Señor.

Reflexión

La prueba de la fe

Cuando Dios llama a Abram, éste es invitado a dejar el pasado (tierra,  patria, familia, Gn 12).  Ahora en la prueba de la fe de “sacrificar a su hijo” es invitado a renunciar a su futuro.

La prueba es dura, entra en conflicto con la razón, la moral, los sentimientos humanos…

¿Por qué tiene que existir la prueba? Porque la obediencia a Dios en la prueba NOS HACE CRECER, MADURAR superar la idea de Dios, para pasar a una nueva experiencia de Dios.

Abraham por su obediencia pasa de una falsa idea de Dios que pide la muerte del hijo, a la experiencia del Dios de la Vida. Y la obediencia se torna fe en el Dios de la vida, el amor y la bendición.

Por haber obedecido te acrecentaré, te bendeciré… por tu descendencia se bendecirán todas las naciones.

Nosotros la prueba la reconocemos en los demás pero nos cuesta reconocerla en nosotros mismos…  por eso decimos «Dios nos ha enviado tal enfermedad o situación»…, y olvidamos que Tú, Señor, sólo quieres la felicidad de tus hijos por eso quieres  obediencia, fe,  amor. Sólo quieres que te conozcamos como eres: Dios de vida y amor.

Que hoy nosotros en la prueba (que nos llegará) sepamos permanecer fieles en la obediencia a la palabra de Dios y firmes en la fe y en el amor.

Nota: Dios tampoco quiere la muerte de su hijo en la cruz; quiere que viva amando y que no se vuelva atrás en el compromiso del amor aunque le crucifiquen.

Con fe alaba a Dios que da tal potestad a los hombres

El Evangelio de Marcos quiere dar respuesta a esta pregunta: ¿Quién es Jesús? Hoy responde: el que perdona los pecados.

La fuerza de su palabra, revela que Él, tiene poder para perdonar los pecados.  ¡Animo hijo! tus pecados están perdonados.

Jesús no actúa de manera caprichosa ha visto la fe de los que le presentan al paralítico y busca rehacer el ser humano desde dentro, y sabiendo lo que pensaban los letrados: este blasfema; dice: “para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar los pecados dice al paralítico: ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa”.

Para la gente lo principal no es la prodigiosa curación, sino el hecho de que Dios haya dado tal poder a los hombres. Aquí se recalca lo que Dios hace, regalando tal poder a su iglesia.

La curación significa el paso de la muerte a la vida «levántate», verbo aplicado a la resurrección en 27,63.64; 28,6.7. Es experimentar el perdón como nueva oportunidad de vida; como signo de un nuevo comienzo.

Hoy escucha con  fe esta palabra de Jesús de cariño y amor: ¡Animo hijo! tus pecados están perdonados.

Toma tu camilla es decir: toma la responsabilidad de tu vida de fe en tus manos.

Recibe con agradecimiento el perdón de Dios que en Cristo te llega por medio de los sacramentos de la Iglesia…. Y vive el perdón perdonando siempre a los hermanos.




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