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julio 8, 2024 in Evangelios

Evangelio del día 8 de julio del 2024

Lunes de la XIV semana del Tiempo ordinario

Lectionary: 383

Primera lectura

Os 2, 16. 17-18. 21-22
Esto dice el Señor:
“Yo conduciré a Israel, mi esposa infiel, al desierto
y le hablaré al corazón.
Ella me responderá allá,
como cuando era joven,
como el día en que salió de Egipto.
Aquel día, palabra del Señor,
ella me llamará ‘Esposo mío’,
y no me volverá a decir ‘Baal mío’.Israel, yo te desposaré conmigo para siempre.
Nos uniremos en la justicia y la rectitud,
en el amor constante y la ternura;
yo te desposaré en la fidelidad
y entonces tú conocerás al Señor”.

Salmo Responsorial

Salmo 144, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9
R. (8a) El Señor es compasivo y misericordioso.
Un día tras otro, Señor, bendeciré tu nombre
y no cesará mi boca de alabarte.
Muy digno de alabanza es el Señor,
por ser su grandeza incalculable.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Cada generación a la que sigue
anunciará tus obras y proezas.
Se hablará de tus hechos portentosos,
del glorioso esplendor de tu grandeza.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Alabarán tus maravillosos prodigios
y contarán tus grandes acciones;
difundirán la memoria de tu inmensa bondad
y aclamarán tus victorias.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr 2 Tim 1, 10
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte
y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 9, 18-26

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se le acercó un jefe de la sinagoga, se postró ante él y le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir; pero ven tú a imponerle las manos y volverá a vivir”.

Jesús se levantó y lo siguió, acompañado de sus discípulos. Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orilla del manto, pues pensaba: “Con sólo tocar su manto, me curaré”. Jesús, volviéndose, la miró y le dijo: “Hija, ten confianza; tu fe te ha curado”. Y en aquel mismo instante quedó curada la mujer.

Cuando llegó a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús a los flautistas, y el tumulto de la gente y les dijo: “Retírense de aquí. La niña no está muerta; está dormida”. Y todos se burlaron de él. En cuanto hicieron salir a la gente, entró Jesús, tomó a la niña de la mano y ésta se levantó. La noticia se difundió por toda aquella región.

Reflexión

En Mateo 9, 18-26, se narra cómo Jesús, en medio de su enseñanza, fue interrumpido por un hombre importante de la comunidad que le rogaba ayuda porque su hija acababa de fallecer. Jesús, con compasión y sin dudar, se levantó y siguió al hombre. En el camino, una mujer que había sufrido por doce años una enfermedad se acercó en silencio y tocó su manto, creyendo que así sería sanada. Jesús, reconociendo su fe, la sanó de inmediato. Luego, al llegar a la casa del hombre, Jesús tomó a la niña de la mano y la devolvió a la vida.

Este pasaje muestra varias enseñanzas valiosas que podemos aplicar hoy. Jesús nos muestra que siempre hay tiempo para ayudar a quienes lo necesitan, incluso cuando estamos ocupados o enfrentamos nuestras propias dificultades. Así como Jesús no ignoró al hombre desesperado ni a la mujer sufriente, debemos estar atentos a las necesidades de quienes nos rodean, ofreciendo nuestra ayuda y apoyo sin importar las circunstancias.

La fe desempeña un papel central en esta historia. Tanto el hombre como la mujer creyeron en el poder de Jesús y actuaron con valentía. Esto hace pensar sobre nuestra propia fe y cómo enfrentamos las situaciones difíciles. ¿Confiamos en que, a pesar de las dificultades, siempre hay esperanza y posibilidad de cambio? La fe nos impulsa a actuar con valentía y a no rendirnos, sabiendo que incluso en los momentos más oscuros, hay luz y esperanza.

La compasión de Jesús nos recuerda la importancia de la empatía en nuestra vida diaria. Frecuentemente estamos ocupados y preocupados por nuestras propias situaciones, el ejemplo de Jesús mueve a hacer una pausa y ver las necesidades de los demás. Un simple acto de amabilidad, una palabra de aliento o una mano extendida pueden hacer una gran diferencia en la vida de alguien.

Finalmente, esta historia nos enseña sobre la resurrección y la renovación. La niña, que estaba considerada muerta, fue devuelta a la vida por el toque de Jesús. En nuestras vidas, también enfrentamos momentos de desesperanza y muerte, ya sea en relaciones, proyectos o sueños. La presencia de Jesús y la fe en su poder transformador pueden traer nueva vida a esas áreas muertas, renovando nuestra esperanza y energía.

Que este pasaje nos inspire a vivir con fe, compasión y esperanza, buscando siempre ser instrumentos de ayuda y renovación en las vidas de quienes nos rodean.




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