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octubre 9, 2023 in Evangelios

Lecturas del día 16 de octubre de 2023

Primera lectura

Rom 1, 1-7

Yo, Pablo, siervo de Cristo Jesús, he sido llamado por Dios para ser apóstol y elegido por él para proclamar su Evangelio. Ese Evangelio, que, anunciado de antemano por los profetas en las Sagradas Escrituras, se refiere a su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor, que nació, en cuanto a su condición de hombre, del linaje de David, y en cuanto a su condición de espíritu santificador, se manifestó con todo su poder como Hijo de Dios, a partir de su resurrección de entre los muertos.

Por medio de Jesucristo, Dios me concedió la gracia del apostolado, a fin de llevar a los pueblos paganos a la aceptación de la fe para gloria de su nombre. Entre ellos, se cuentan también ustedes, llamados a pertenecer a Cristo Jesús.

A todos ustedes, los que viven en Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de su pueblo santo, les deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 96, 1-2. 5-6. 11-12
R. (2a) Cantemos al Señor un canto nuevo.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo
le han dado la victoria.
R. Cantemos al Señor un canto nuevo.
El Señor ha dado a conocer su victoria
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel.
R. Cantemos al Señor un canto nuevo.
La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
aclamen con júbilo al Señor.
R. Cantemos al Señor un canto nuevo.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Sal 94, 8
R. Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón”.
R. Aleluya.

Evangelio

Lc 11, 29-32

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: “La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues, así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”.

Palabra de Dios, te alabamos Señor.

Reflexión

En la primera lectura, nos encontramos con la figura de Pablo, quien se identifica como un siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol para proclamar el Evangelio. Nos recuerda el linaje divino y humano de Jesucristo, destacando su resurrección como la manifestación de su divinidad. La misión encomendada a él, llevar a los pueblos paganos a la aceptación de la fe, resalta la universalidad de la llamada cristiana, extendiendo la gracia y paz de Dios a todos, sin importar su origen. Hoy día, donde aún existen divisiones y discriminaciones, la lección de inclusividad y amor universal resuena fuertemente, instándonos a ser embajadores de un mensaje de amor y aceptación.

El Salmo Responsorial, con su llamado a cantar un canto nuevo al Señor, nos invita a celebrar las maravillas y la victoria de Dios con alegría y gratitud. Nos recuerda la justicia de Dios y su lealtad hacia su pueblo. La desesperanza a menudo nubla nuestra visión, este salmo nos anima a reconocer y celebrar la presencia y las obras de Dios en nuestra vida, invitándonos a unirnos en un canto de alegría y gratitud, independientemente de nuestras circunstancias.

El Evangelio de Lucas nos relata una instancia donde la multitud, en su búsqueda de señales y pruebas, se ve reprendida por Jesús. Esta narrativa resalta la humanidad inclinada a demandar pruebas tangibles antes de creer, una tendencia que prevalece aún en nuestra sociedad moderna. En la actualidad el escepticismo, la ciencia y la evidencia empírica a menudo son necesarias para validar la verdad. Sin embargo, el Evangelio nos recuerda que no todas las verdades se revelan a través de pruebas materiales, y que la fe y la apertura de corazón son esenciales para reconocer las verdades espirituales y morales que se presentan ante nosotros. La historia de Jonás y los habitantes de Nínive, así como la reina del sur, ilustran cómo la humildad y la apertura a la sabiduría pueden iluminar caminos hacia la verdad y la conversión.

Al adaptar este mensaje a nuestros días, podemos reflexionar sobre cómo la sociedad actual, inundada de información y desinformación, se aferra a pruebas tangibles, a menudo ignorando las verdades que no requieren evidencias concretas, pero sí una comprensión profunda y una disposición a aprender y evolucionar. La insistencia de Jesús en que no se dará otra señal que la de Jonás, nos invita a abandonar nuestra dependencia de las pruebas materiales para validar cada aspecto de nuestra existencia y, en su lugar, cultivar una apertura hacia las verdades más profundas que trascienden la evidencia física. Estamos en tiempos donde la “prueba” a menudo se demanda antes de la aceptación, el mensaje de Jesús es un llamado a mirar nuestra parte interna, a la humildad y a la voluntad de aprender y crecer en nuestra comprensión de la vida, la humanidad y la divinidad. 

En un plano más amplio, estas lecturas pueden ser un reflejo profundo para nuestra sociedad actual, donde a menudo se busca evidencia o señales para creer en algo, y donde la sabiduría y la verdad pueden ser despreciadas o ignoradas si no encajan con nuestras preconcepciones. La llamada a eliminar las barreras y discriminaciones, la celebración de la justicia divina y la apertura a la sabiduría, incluso cuando desafía nuestras expectativas, son lecciones valiosas que se mantienen pertinentes y necesarias. Estamos llenos de ruido, estas lecturas nos invitan a buscar la verdad con un corazón abierto, a celebrar la justicia y a vivir en la luz del amor inclusivo y universal que Dios ofrece a cada uno de nosotros, sin importar nuestro origen o circunstancia.




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