Publicaciones Diarias

septiembre 18, 2023 in Evangelios

Lecturas del 20 de setiembre de 2023

Primera lectura

1 Tm 3, 14-16
Querido hermano: Te escribo estas cosas con la esperanza de ir a verte pronto. Pero si tardo en llegar, quiero que sepas desde ahora cómo debes de actuar en la casa del Dios vivo, que es la Iglesia, columna y fundamento de la verdad.

Realmente es grande el misterio del amor de Dios, que se nos ha manifestado en Cristo, hecho hombre,
santificado por el Espíritu,
contemplado por los ángeles,
anunciado a todas las naciones,
aceptado en el mundo mediante la fe
y elevado a la gloria.

Salmo Responsorial

Salmo 110, 1-2. 3-4. 5-6

R. (2a) Alabemos a Dios de todo corazón.
Quiero alabar a Dios, de corazón,
en las reuniones de los justos.
Grandiosas son las obras del Señor
y para todo fiel, dignas de estudio.
R. Alabemos a Dios de todo corazón.
De majestad y gloria hablan sus obras
y su justicia dura para siempre.
Ha hecho inolvidables sus prodigios.
El Señor es piadoso y es clemente.
R. Alabemos a Dios de todo corazón.
Acordándose siempre de su alianza,
él le da de comer al que lo teme.
Al darle por herencia a las naciones,
hizo ver a su pueblo sus poderes.
R. Alabemos a Dios de todo corazón.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Jn 6, 63. 68
R. Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Tú tienes palabras de vida eterna.
R. Aleluya.

Evangelio

Lc 7, 31-35
En aquel tiempo, Jesús dijo: “¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros:

‘Tocamos la flauta y no han bailado,
cantamos canciones tristes y no han llorado’.

Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: ‘Ese está endemoniado’. Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores’. Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen”.

Palabra de Dios, te alabamos Señor.

Reflexión

Dios vivo, columna y base de la verdad

Pablo, probablemente desde Macedonia, escribe a Timoteo, quien, tras su conversión al cristianismo, llegó a ser un fiel colaborador suyo. Posteriormente, Pablo le pidió que asumiera el gobierno de la Iglesia de Éfeso, fundada en su tercer viaje, nombrándole obispo de ella. Una Iglesia que tiene, en el momento en que se escribe esta carta, un cierto recorrido; y en la que poco a poco, junto a la consolidación del mensaje de Cristo, también se extienden algunos errores.

Pablo, por sus palabras, aunque espera volver pronto a Éfeso, quiere dar algunas instrucciones a Timoteo sobre cómo ejercer su ministerio en la Iglesia.

¿Y qué es la Iglesia para Pablo? Para responder a esta pregunta utiliza dos imágenes: la Iglesia es a la vez “casa de Dios y columna-sostén de la verdad”.

La imagen de casa nos recuerda al mismo tiempo la idea de familia y de edificio. La Iglesia, la comunidad cristiana, es al mismo tiempo familia y templo, en donde Dios se hace presente. Un edificio espiritual, un templo humano, habitado por el Espíritu Santo de la que los cristianos somos piedras vivas. Una casa-familia unida por la fe en asamblea para dar culto a Dios y testimonio de Cristo.

Pero la Iglesia, es también “columna y base de la verdad”. Y así como las grandes columnas de los edificios antiguos, hacen que estos sean firmes y sólidos, la Iglesia es la que sostiene, guarda, cuida el mensaje de la verdad, que es Cristo, el “misterio que veneramos”; esta es la misión de la Iglesia en el mundo: cuidar y transmitir el Misterio de Cristo al mundo.

¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos?

En el Evangelio de hoy, Jesús hace una crítica a quienes, cerrados en sus ideas y creencias, son incapaces de abrirse al Espíritu de Dios que va hablando a través de personas y acontecimientos. Y lo hace comparándolos con quienes al oír a unos niños tocando la flauta, no son capaces de bailar, o con quienes, al percibir la aflicción de estos mismos niños, no pueden llorar. Es decir, que la actitud de cerrazón les impide acoger, comprender, sentir, abrazar la realidad en su profundidad y por tanto la Vida. Esa Vida, con mayúsculas que es fuente de sentido, de alegría, de libertad, en definitiva, de salvación y que se manifiesta en Cristo.

Ciertamente, la experiencia de todos nosotros es que no siempre estamos receptivos y abiertos para dejar que algo pueda moverse en nuestra existencia y aferrados a lo nuestro, a lo de siempre, posiblemente por miedo a perder suelo seguro, nos perdemos la oportunidad de acoger el viento del Espíritu de Cristo que está siempre reorientando y reconduciendo nuestra vida por caminos nuevos y sorprendentes. Caminos, que, si los seguimos, nos llevarán hacia una mayor plenitud de vida en el Amor. Porque Dios siempre nos regala más de lo que podemos esperar si confiamos en Él.

¿Quiénes están tocando hoy músicas de esperanza para nuestro mundo, que nos invitan a entrar en su danza? Y al mismo ¿Qué dolores de nuestro mundo estamos llamados a hacer nuestros? ¿Hacia dónde y quiénes el Señor quiere ponernos en movimiento?

Que en este día podamos abrir nuestros sentidos a la música y al llanto que hoy Dios, quiere hacernos escuchar.




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