agosto 10, 2023 in Actualidad

La parábola del buen samaritano: Una clave hermenéutica para “Fratelli Tutti”

La parábola del buen samaritano, narrada en el Evangelio de Lucas, es una de las historias más reconocidas de la tradición judeocristiana. Sin embargo, su relevancia no se limita a su antigüedad ni a su capacidad de conmover, sino que resurge con potencia en la encíclica “Fratelli Tutti” del Papa Francisco. Esta parábola, rica en simbolismo y enseñanzas, se convierte en una herramienta interpretativa esencial para comprender el mensaje central de la encíclica y su invitación a un nuevo modelo de fraternidad.

La historia relata la experiencia de un hombre que, tras ser asaltado y herido en un camino, es ignorado por varios transeúntes, incluyendo a figuras religiosas de su propia comunidad. Sin embargo, es un samaritano, considerado enemigo del judío herido, quien se acerca, cuida sus heridas y asegura su recuperación. La parábola invita a reflexionar sobre quién es realmente el “prójimo” y cómo deberíamos actuar ante el sufrimiento ajeno.

El Papa Francisco rescata esta parábola para ilustrar una de las premisas centrales de “Fratelli Tutti”: la necesidad de una fraternidad auténtica que transcienda barreras culturales, religiosas y nacionales. En un mundo globalizado, donde las conexiones tecnológicas abundan pero las relaciones humanas a menudo se ven fracturadas, la figura del samaritano emerge como un paradigma de compasión y solidaridad.

El samaritano no se pregunta si el herido es de su grupo o comparte su fe; simplemente ve a un ser humano en necesidad y actúa. Esta disposición a ayudar, sin distinciones ni prejuicios, se presenta en la encíclica como un modelo a seguir en nuestra sociedad contemporánea. La globalización ha traído consigo innumerables beneficios, pero también ha dejado en evidencia desigualdades abrumadoras y una indiferencia generalizada hacia el sufrimiento ajeno.

En este sentido, se nos recuerda que todos somos responsables de todos. Al igual que el samaritano, cada individuo tiene la capacidad de hacer la diferencia en la vida de otro, independientemente de las etiquetas o barreras que la sociedad pueda imponer. La parábola se convierte, entonces, en una exhortación a la acción, a no ser meros espectadores del sufrimiento ajeno, sino a ser agentes activos de cambio y compasión.

Además, esta historia bíblica pone en el foco la noción de “prójimo”. En un mundo donde los algoritmos de las redes sociales a menudo refuerzan nuestras propias perspectivas y nos aíslan de opiniones diversas, la parábola desafía nuestra comprensión del término. El prójimo no es simplemente aquel con quien compartimos similitudes, sino todo aquel con quien compartimos nuestra humanidad.

La encíclica, al hacer eco de este mensaje, busca fomentar un diálogo genuino entre culturas y religiones, promoviendo una cultura de encuentro que celebre la diversidad y busque puntos de convergencia. La fraternidad universal, pilar de “Fratelli Tutti”, no es una utopía inalcanzable, sino una meta realista que se construye a través del reconocimiento mutuo y la cooperación.

Para concluir, la parábola del buen samaritano, con su riqueza narrativa y teológica, es una guía hermenéutica para abordar la enciclica. Nos recuerda que, más allá de las circunstancias, la empatía y la solidaridad son innatas al ser humano. En tiempos de polarización y desconexión, la encíclica, inspirada en esta parábola, nos invita a mirar al otro, reconocer su dignidad y actuar en consecuencia. Porque, al final del día, todos somos viajeros en el mismo camino, buscando la comprensión, el amor y la auténtica fraternidad.




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