octubre 14, 2022 in Actualidad

El Salvador. Los cuatro Beatos y San Romero: “Una iluminación que nos conduce”

La peregrinación de salvadoreños, ha venido al Vaticano para agradecer a Dios por la beatificación de los mártires Rutilio Grande García, Cosme Spessotto, Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus. Aprender de ellos, dijo el Papa, su llamada al compromiso, a la fidelidad, a poner la fe en Dios y el amor al hermano en primer lugar, porque son Evangelio vivo. “Yo sentí mucho la vida de estos mártires, la viví mucho, viví el conflicto de pro y contra.. Y es una devoción personal”, afirmó.

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

El Papa recibió a la peregrinación organizada por la Conferencia Episcopal Salvadoreña, venida para dar gracias a Dios por la beatificación de los mártires Rutilio Grande García, Cosme Spessotto, Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus.

Sobre los beatos, Francisco manifestó que son un regalo inmenso, tanto para la Iglesia que peregrina en El Salvador, como para la Iglesia universal, y su significado quedará siempre en el misterio de Dios, una realidad que debe ser profundizada en nuestras comunidades, agregó. Bergoglio expresó a los salvadoreños, que aunque si las realidades del actual El Salvador no son las de los tiempos que vivieron los cuatro beatos y San Romero, pero aprender de ellos la llamada al compromiso, a la fidelidad, a poner la fe en Dios y el amor al hermano en primer lugar, a vivir de esperanza, es una acción intemporal, afirmó, porque es el evangelio, un evangelio vivo, que no se aprende de los libros sino de la vida de quienes nos han trasmitido el depósito de la fe.

El Papa dijo además que el primer fruto de la muerte de los beatos fue el restablecimiento de la unidad de la Iglesia.

“Este hecho fue destacado por san Óscar Romero en la misa exequial del padre Rutilio Grande, el 14 de marzo de 1977, cuando escribe emocionado cómo «el clero se apiña con su obispo», asumiendo que es en ese testimonio de unidad que «los fieles comprenden que hay una iluminación de fe que nos va conduciendo, […] una motivación de amor». Y concluía su homilía diciendo: «comprendamos esta Iglesia, inspirémonos en este amor, vivamos esta fe y les aseguro que hay solución para nuestros grandes problemas».”




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